Querida Maricarmen:
Hoy te escribo con el corazón lleno de recuerdos y la mirada
vuelta hacia el tiempo que compartimos. Desde que partiste aquel 16 de julio de
2023, el mundo ha seguido girando, pero hay instantes que parecen haberse
detenido, congelados en el eco de tu sonrisa, en la calidez de tus palabras y
en la huella que dejaste en quienes tuvimos la fortuna de conocerte.
A veces, en el silencio de la tarde, me sorprendo evocando
tus consejos, tu manera de ver la vida y la forma en que encontrabas luz aun en
los días grises. No hay rincón de mi memoria en el que no aparezcas, ya sea en
las pequeñas cosas diarias, en las anécdotas familiares o en esas canciones que
tanto te gustaban.
Tu partida nos enseñó a valorar más los momentos, a abrazar
fuerte y a decir “te quiero” sin reservas. Cada persona que tocaste guarda
dentro una semilla de tu amor, que florece en actos de bondad, en risas
compartidas y en la esperanza de que, donde estés, sigues acompañándonos de
alguna forma.
Hoy te extraño, Maricarmen, pero también celebro tu vida.
Agradezco cada instante regalado a tu lado, cada lección, cada muestra de
generosidad. Si pudiera enviarte un mensaje donde ahora moras, solo diría:
gracias, por tanto, por siempre. Aquí seguimos, honrando tu memoria y
procurando vivir de acuerdo con los valores que nos enseñaste.
Hoy hace 3 años ya que nos dejaste y no te olvidamos ni
jamás te olvidaremos. Besos mi amor
Hasta siempre, con cariño eterno y profunda gratitud.
Polinyà 16 de julio de 2023
Roque Fernández
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