La lucha por un mundo mejor y más solidario, ha sido y es la lucha histórica de la clase obrera
viernes, 17 de septiembre de 2021
viernes, 13 de agosto de 2021
Firmado por científicos, médicos y ciudadanos preocupados de Cuba y el mundo.
Presidente Biden:
Recientemente Usted se refirió a Cuba en la Casa Blanca diciendo: "Estaría dispuesto a administrar cantidades significativas de vacunas si ... una organización internacional administrara esas vacunas y lo hiciera de manera que los ciudadanos promedio tuvieran acceso a esas vacunas". También llamó a Cuba un "estado fallido".
Estas declaraciones sorprendieron a muchos, incluidos estadounidenses que han tenido contacto directo con el sistema de salud cubano. También indignó a los trabajadores cubanos de la salud de primera línea que arriesgan sus vidas para contener la epidemia de la COVID en nuestro país. Esto no refleja la realidad cubana y lamentamos que la desinformación por parte de actores malintencionados esté influyendo en sus decisiones políticas. Como científicos, médicos y ciudadanos preocupados, creemos que vale la pena verificar la realidad de tres supuestos implícitos en sus palabras.
Supuesto uno: Se necesita una intervención internacional para garantizar que todos los cubanos reciban vacunas.
Supuesto segundo: la respuesta de Cuba a la pandemia ha sido lúgubre, sintomática de un "Estado fallido".
Supuesto tercero: las vacunas suministradas por Estados Unidos son la única vía para garantizar la inmunización contra el COVID-19 para los 11 millones de habitantes de Cuba.
Analicemos estos supuestos uno por uno: el primer supuesto, que se necesita una intervención externa para garantizar el acceso a las vacunas para todos los cubanos - sugiere que el despliegue de las campañas de vacunación en Cuba son ineficientes y discriminatorias. Los hechos no respaldan este supuesto. De hecho, como han confirmado tanto la UNICEF como la Organización Mundial de la Salud, las tasas de vacunación infantil en Cuba superan el 99%. La inmunización es parte del sistema de salud pública universal de nuestro país, gratuita para todos los cubanos sin importar su condición socioeconómica, política, religión, sexo o raza.
El programa nacional de inmunización, creado en 1962, cubre todo el país. Desde 1999, todos los cubanos han estado protegidos contra 13 enfermedades potencialmente mortales, incluidas la difteria, el tétanos y la tosferina. Ocho de estas vacunas se fabrican en Cuba.
Como resultado de las altas tasas de vacunación, no hemos tenido un solo caso de sarampión en las últimas décadas. Por el contrario, los CDC confirmaron 1282 casos de sarampión en los Estados Unidos en 2019, y solo el 74% de los niños recibieron todas las vacunas recomendadas por los CDC.
El Instituto de Vacunas Finlay de La Habana desarrolló la primera vacuna eficaz del mundo contra la meningitis B (enfermedad meningocócica) en 1989. La incidencia anual de esta enfermedad en Cuba descendió de 14,4 / 100.000 habitantes a menos de 0,1 / 100.000 desde 2008, eliminando la enfermedad como problema de salud pública en el país.
Varios factores explican el éxito del programa nacional de vacunación de Cuba: las personas confían en los médicos y enfermeras de la familia, de fácil acceso, y en los profesionales de la salud de los policlínicos comunitarios, lo que hace que el rechazo a las vacunas sea muy poco común. A su vez, las capacidades organizativas del sistema de salud hacen que la implementación de campañas de vacunación sea rápida y confiable. Finalmente, los centros cubanos de investigación y producción biotecnológica están bien integrados con las necesidades del sistema de salud pública.
Hay colaboración estrecha de Cuba sobre vacunación con la Organización Mundial de la Salud y la UNICEF. Pero nunca ninguno de estos organismos ha sugerido la necesidad de intervenir para administrar vacunas en Cuba. Más bien, se ha pedido a los expertos cubanos en vacunas que ayuden en los esfuerzos mundiales para eliminar la poliomielitis, y la OMS ha recurrido a nuestras instalaciones de producción para exportar las vacunas que se necesitan con urgencia al "cinturón de la meningitis" en el África subsahariana.
Supuesto dos: la respuesta pandémica "fallida" de Cuba. Es desconcertante por qué, con tantas catástrofes de COVID reales en el hemisferio occidental, solo Cuba es etiquetada como un “estado fallido”. De hecho, Cuba ha experimentado un aumento reciente en los casos que amenaza con abrumar el sistema de salud en algunas partes del país. Sin embargo, su respuesta ha sido más eficaz que la de muchas otras naciones que no han recibido esta dura crítica de Estados Unidos.
Todos los países ahora enfrentan el desafío de nuevas variantes de COVID, como la variante Delta, que está generando fuertes aumentos en el número de casos. Cuba no es una excepción en este sentido. Lo que hace que Cuba sea única es la necesidad de manejar la epidemia bajo un embargo financiero, comercial y económico paralizante, impuesto por el gobierno de Estados Unidos durante las últimas seis décadas. Las 243 restricciones adicionales impuestas por la administración Trump, todas las que todavía están vigentes bajo su presidencia, tenían la intención de cerrar las pocas lagunas que quedaban en el bloqueo y, por lo tanto, cortar los ingresos a Cuba. Esto reduce el efectivo disponible para comprar insumos médicos y alimentos, y las demoras en la llegada de materiales al país.
Supuesto tres: la única ruta hacia la inmunidad contra COVID en Cuba es a través de las vacunas suministradas por Estados Unidos. Esto ignora el hecho de que más de dos millones de cubanos, o casi el 30,2% de la población, ya ha sido completamente vacunada, con vacunas desarrolladas en Cuba.
La vacuna Abdala recibió la autorización de uso de emergencia de la autoridad reguladora cubana el 9 de julio, convirtiéndose en la primera vacuna en alcanzar este estatus en América Latina. Abdala logró una eficacia del 92% en los ensayos clínicos de fase III, mientras que la vacuna Soberana alcanzó el 91% y también está cerca de la autorización de uso de emergencia. Al ritmo actual de vacunación, se podría llegar a toda la población en octubre o noviembre. Las dificultades en esta campaña, incluidas las importaciones de ingredientes vitales para la producción de las vacunas, se deben principalmente a la restricciones financieras impuestas por las sanciones estadounidenses.
Si el gobierno de Estados Unidos realmente quisiera ayudar a los cubanos, podría revertir las 243 medidas de la era de Trump, posiblemente solo con una firma del Presidente. El Congreso también podría levantar las sanciones por completo, como lo exigen cada año los votos abrumadores de las naciones del mundo en la Asamblea General de la ONU.
Durante la pandemia, la ciencia reitera que (aparte de la política) estamos todos juntos en esta situación. Todos estamos amenazados no solo por las enfermedades, sino también por el desafío sin precedentes del cambio climático. En este contexto, los sistemas de salud de todos los países deben ser apoyados, no socavados; y la colaboración debe estar a la orden del día. Más aún, teniendo en cuenta la alarmante escasez de vacunas en todo el mundo, especialmente peligrosas para los países de ingresos medios y bajos. Varios de ellos ya han mostrado interés en adquirir las vacunas cubanas, y nosotros argumentaríamos que tal contribución cubana a la equidad de las vacunas debería ser aplaudida por la administración Biden, no reprimida. La Ley de Democracia Cubana de 1992 (Parte II.6) prohíbe explícitamente las exportaciones a Cuba desde los Estados Unidos en los casos en que: “el producto a exportar podría usarse en la obtención de cualquier resultado biotecnológico”, lo que incluye las vacunas.
Pudimos vislumbrar lo que ambos países podrían haber hecho juntos durante la epidemia del virus del Ébola en África Occidental (2013-2016), cuando ambos países se esforzaron por contener la enfermedad y salvar vidas. Obviamente, los gobiernos de Estados Unidos y Cuba difieren en cuestiones fundamentales. Sin embargo, el mundo está lleno de tales discrepancias. La pregunta esencial, no sola para Cuba y los Estados Unidos, sino también para la civilización humana, es si las naciones pueden respetarse lo suficiente como para existir una al lado de la otra y cooperar.
Presidente Biden, Ud. puede hacer mucho bien si avanza en la dirección correcta y toma en consideración lo que la mayoría de los cubanos que viven en Cuba desean. Esto no incluye ignorar y debilitar su sistema de salud pública, pero sí incluye el respeto por los logros de la nación. Esperemos que las amenazas compartidas que plantea la pandemia de Covid conduzcan a una mayor colaboración, no a más confrontación. La historia será el juez.
Firmado por científicos, médicos y ciudadanos preocupados de Cuba y el mundo.
jueves, 12 de agosto de 2021
Polinyà en lluita: "per una Asistencia Primaria ¡Forta!": No son tiempos de conquistas, pero esta vez en Pol...
miércoles, 4 de agosto de 2021
Polinyà en lluita: "per una Asistencia Primaria ¡Forta!": COMUNICAT
jueves, 22 de julio de 2021
PER UNA ASISTENCIA PRIMARIA FORTA A POLINYÀ: ¡Orgullo de pueblo!
lunes, 19 de julio de 2021
Polinyà no concebimos que un CAP de nueve mil habitantes, esté sin urgencias
Polinyà no concebimos que un CAP de nueve mil habitantes, esté sin urgencias
Ni concebimos que un pueblo de nueve mil habitantes, esté sin urgencias sanitarias. Ni aceptamos que obliguen a la población de Polinyà a ir a Castellar del Vallés, para ser atendidos de urgencia.
martes, 13 de julio de 2021
REIVINDICACIONES PARA HACER UN CAP CON MEJORES SERVICIOS
1) Garantizar sustitutos de médicos de
familia:
En Polinyà
tenemos 2 médicos por la mañana y 2 por la tarde. Cuando un médico coge la baja
o se ausenta por cualquier otra circunstancia, no hay sustitución, y el otro
médico está obligado a atender a los pacientes de los dos. Esta situación es
inhumana para los profesionales sanitarios y un riesgo para los usuarios del
CAP.
Este escenario nos aleja de la
calidad de CAP que deseamos y reivindicamos.
Es por ello por lo que la
Plataforma exigimos garantías en la sustitución.
En la reunión que mantuvimos con
la Sra. Nuria Serra, directora ejecutiva del sector sanitario Valles
Occidental, Área Metropolitana Norte del Servicio Català de la Salud, le
recordamos que son gobierno de Catalunya y que está en ellos, dar respuesta y
soluciones. Le recordamos que miles de médicos se jubilan y no son
reemplazados. Y son miles de cientos los que nos han dejado y nos siguen
dejando para irse a otras comunidades y países, donde se les atiende bien y sus
derechos les son garantizados. Recobrando la mínima dignidad laboral.
Le manifestamos también, que
Polinyà no retrocederá en su demanda a favor de una atención Primaria de
calidad y exige que no se ponga en riesgo la integridad física de los
pacientes. Y en eso estamos.
Pedimos que se actualicen las
ratios en médicos de familia. España necesita 9.500 médicos de familia para
alcanzar la ratio europea, según CSIE (Centro Superior de Innovación Educativa)
que denuncia que más del 41% de estos profesionales tienen cupos superiores a
1.500 pacientes. (En Polinyà 1.700) Demanda también que aumente la financiación
de la Atención Primaria hasta alcanzar el 25% del total del gasto sanitario,
como recomienda la OMS y el Relator Especial de la ONU. Según CSIF (Central
Sindical Independiente de funcionarios) la financiación de esta especialidad en
España se redujo en un 13% entre 2009 y 2018 a causa de los recortes.
Se prevé que en los próximos años
se jubilen entre el 30 y el 40% de los profesionales sanitarios.
En Catalunya, la media de médicos
de familia por cada 10.000 habitantes es de 7,2. La media de la UE se encuentra
por encima de los 9,5. Nosotros en Polinyà, estamos cerca de los nueve mil
habitantes de los cuales, 1.700 son niños. Por tanto, con más de 7.000 adultos,
tenemos 4 médicos de familia. Estamos muy por debajo de esos datos.
Estamos muy lejos de las cifras
europeas y de alcanzar los objetivos de garantizar la calidad deseada, como
Marea Blanca de Catalunya y esta Plataforma, venimos reivindicado
reiteradamente desde hace años.
También reivindicar de forma
urgente la dedicación de médicos y enfermeras para los casos crónicos. Todos
conocemos casos que por no ser atendidos ni hacer el seguimiento han empeorado
e incluso han fallecido.
Es por ello, que pedimos a la población de Polinyà a seguir trabajando y apoyando en la dirección de mejorar los servicios del CAP.
2) Máximo de 48 horas para ser atendidos
presencialmente por el médico de familia.
Máximo 48 para ser atendidos
presencialmente por el médico de familia, es la demanda global por parte de las
asociaciones y Plataformas englobadas en Marea Blanca de Catalunya y el ICS.
Entre que las jubilaciones no se
cubren y médicos que se van fuera o a la privada, se está llegando al extremo
de no ser asumible la opción que permite a los pacientes ‘exigir’ una consulta
presencial. Lo consideran “totalmente inviable” con el actual número de
profesionales que hay en plantilla.
Para los ciudadanos de Polinyà y
en general, es imposible asumir el superar estas 48horas. No aceptamos que un
paciente deba estar tanto tiempo sin ser atendido por su médico de familia,
cuando se encuentra enfermo.
3) Cumplimiento de las ratios en Pediatría, estamos cerca de
doblarla
Polinyà es una de las localidades
de mayor población infantil de la Comarca. Si la ratio es de 1.000 niños por
pediatra la estamos superando en 700.
Antes de dar soluciones y adaptar
medidas dirigidas a mejorar el servicio, tuvieron la desfachatez de plantearnos
trasladar el servicio de pediatría al Taulí. Una propuesta inasumible, y de ahí
nuestra oposición más rotunda y conocida por la población.
Nos trasladan que los médicos
pediatras no quieren trabajar en los CAP y que quieren hacerlo en los
hospitales. Es evidente que estos profesionales lo que quieren, es un mejor
trato, mejores medios y más retribución salarial. Nuestra contestación fue: que
tienen que mejorar la formación, dignificar la profesional y dignificar los
espacios de trabajo para ganar en la calidad del servicio y del CAP.
Les pedimos que el sistema de
Salud de Catalunya debería replantearse el regreso de los médicos y pediatras
que marcharon en su día.
4) Agilizar la rehabilitación en Sentmenat,
meses para que nos atiendan.
Rehabilitación
la teníamos en Sabadell. Pedimos traerla a Polinyà porque Sabadell, estaba muy
masificado y no gozaba de simpatía entre la población. Así se quedó en la
reunión mantenida con Nuria Serra, responsable comarcal. Hablamos de esa
posibilidad con el alcalde, Javi Silva Pérez, pero al final, no fue posible y
se decidió hacerla en Sentmenat.
Este
servicio no está cumpliendo con las expectativas de mejora esperadas. Desde que
tu medico te envía a rehabilitación y te atienden, puede transcurrir varios
meses.
Por lo que
es inadmisible y pedimos que se agilice lo antes posible.
5) No concebimos que un CAP de nueve mil
habitantes, esté sin urgencias.
No concebimos que un CAP de nueve
mil habitantes, esté sin urgencias. Hay que ir a que el Centro permanezca
abierto día y noche las 24 horas, con un servicio mínimo. El pésimo servicio
actual no puede dejar que veamos un futuro mejor en la sanidad pública de Catalunya
y en los CAP. Una ciudad como Sabadell, por ejemplo, puede contemplar otras
posibilidades, pero no es creíble que en el s. XXI a los ciudadanos de Polinyà
no hagan ir a Castellar del Vallés.
De ahí que exijamos respuestas
dignas para Polinyà.
La sanidad pública catalana tiene
una deuda con sus profesionales de la salud. El gobierno de Artur Mas y el
Conseller de salud, Boi Ruiz, recortaron sus sueldos en un 5% y es una demanda
que Marea Blanca y esta Plataforma, apoyamos para que se les restituyan.
También defendemos que se les mejoren los medios de trabajo y sueldos, ya que
redundarán en mejoras sanitarias para los ciudadanos.
Pedimos se amplíen las
competencias en los CAP. Por ejemplo, Oftalmología, más días en ginecología y
más días Odontología, pueden ser algunas de ellas. No puede ser que para
cualquier cosa más allá del médico de familia, tengamos que desplazarnos a
otros lugares.
También hay que avanzar en que la
sanidad pública catalana, se comprometa a atender demandas, como las de asumir
prótesis dentales y lentes.
Podemos entender que, en periodo
vacacional, se adapte el personal a las necesidades reales de la población.
No es asumible que el CAP
permanezca cerrado en ningún momento del año.
No creemos que haya médicos
reacios a enviar a los pacientes a especialistas. Es todo lo contrario. Ellos cumplen
órdenes. Es en los hospitales donde se encuentra el grueso de los profesionales
especialistas y es donde se tiene que derivar a los pacientes sin
restricciones.
La
Farmacia de guardia se lleva reivindicando en Polinyà más de 40 años. Pero ya
es hora para que se atienda esta demanda, clamorosa de toda la población.
Obligar a una población de cerca de 9.000 habitantes, desplazarse a otra población, en busca de los medicamentos, es una injusticia. Polinyà crece y hay que adaptarse. Solicitamos se habrá esta posibilidad y que las autoridades competentes den respuesta lo más urgente posible.
Plataforma en defensa de la sanitat pública de Polinyà
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