La construcción de la primera
escuela de Polinyà, la posterior ampliación y las luchas de la AMPA
Saludo desde esta página la celebración del 40 aniversario de la Escola Pública de Polinyà.
Polinyà venía de ser un pueblo
inminentemente agrícola y ganadero. En los años 1960 estaba en tan sólo 450
habitantes. En 1962 se instala la primera empresa industrial, Inerga
(actualmente SMP. Este fue el inicio de lo que sería el futuro de Polinyà. Un
pueblo fuertemente industrializado. Había muchas más hectáreas de suelo
industrial que urbano residencial para viviendas. De ahí que se decía que
éramos una industria pueblo y no un pueblo con industria.
La industria crecía a tal ritmo
que en los años 1981 ya superábamos los 2.500 habitantes. Pero lo que no
crecían eran los servicios básicos. Había muchos déficits en equipamientos
sanitarios, escuelas, incluso agua. El suministro era de pozos y la industria
iba creciendo y demandando ese servicio con el cual pareciera que no habían
contado. Esto creo muchos problemas en la población, el agua no llegaba a las
viviendas, sobre todo a los pisos
Los propietarios de las tierras
estaban más interesados en vender las tierras a los constructores y hacer
negocio, (sus tierras fueron calificadas de rusticas a industriales) lo cual
supuso un aumento del valor importante). No estaban por otras cosas como el
bienestar de las personas. Eso sí, todos muy unidos con quienes dominaban la
situación desde el pequeño consistorio para que nada cambiara.
Pero los problemas existían y no
eran pocos. Los colegios estaban en los Barracones, donde hoy está situado el
Casal de Joves y Correos. Pero con el crecimiento se veía cómo faltaban plazas
y había que encontrar otros espacios en el pueblo. Llegó el momento en que los
comunistas del PSUC dejamos la sede para ubicar a los alumnos de P-3. Otro
lugar que se ocupó fue el espacio donde actualmente está la Cruz Roja.
Aquí comenzó una movilización a
favor de la construcción de una escuela donde todos los niños estuvieran juntos
con los servicios necesarios, biblioteca, laboratorio, etc, una enseñanza de
calidad. Fue el principio de muchas luchas vecinales. Se realizaron muchos
cortes de carreteras, manifestaciones en las delegaciones de enseñanza de
Sabadell y Barcelona. finalmente, se consiguió que hicieran la escuela.
Denominada escuela pública mixta de Polinyà.
El APA estaba en manos de
personas que controlaban la dirección de la escuela, y el Ayuntamiento. Todo
eran problemas, era como un bunker.
Tal como se avanzaba se iba
viendo que los padres querían participar más de la educación de sus hijos y se
presionó para estar en los órnanos colegiados, como el Consell escolar o
Consell de dirección, esto hizo saltar a la secretaria de la APA. Al final se
cambió de junta y se empezaron a hacer actividades conjuntamente con el
profesorado, fue una etapa muy entrañable, ya que había una muy buena sintonía
entre toda la comunidad educativa, normalizando la tarea de la educación de
nuestr@s hij@s.
Una de las actividades más
importantes que llevo a cabo la APA fue la distribución de libros de texto.
Directamente de la editorial la junta se encargaba de su distribución con el
consiguiente ahorro económico para las familias. Al cabo de algunos años la que
había sido secretaria de la APA y directora del colegio monto otra con un grupo
de padres.
Unos de ellos pusieron una librería y a partir de aquí por parte del Ayuntamiento nos prohibieron distribuir los libros desde el colegio. Una vecina
de Polinyà nos dejo un local para seguir haciéndolo. Vinieron y lo precintaron
y detuvieron al presidente de la APA. El resto de la junta seguimos
distribuyendo los libros en la plaza de Balmes.
Nuestra escuela no tenía nombre
propio. En el año 91 desde la regidoría municipal de educación, se contactó con
el escritor catalán Pere Calders, el cual había pasado veranos en una masía de
la zona.
Con su visto bueno se cambió el nombre, pasando a llamarse Escola
Pública Pere Calders de Polinyà, a la cual asistió encantado a descubrir la
placa con el nuevo nombre
Pero el pueblo seguía creciendo y
faltaban aulas, ya se habían ocupado espacios para otras actividades
escolares.Ante las nuevas necesidades
se inició una larga etapa de negociación desde el Ayuntamiento, conjuntamente
con la AMPA, (ahora si se recogía la realidad de la sociedad, madres y padres
de alumnos, aunque siempre han sido la mayoría madres) con el Departament d’Ensenyament de la Generalitat, que en principio solo estaba dispuesto a
construir un aula, máxima dos. Así en el 92 empezaron las obras de ampliación
de 8 aulas, las mismas que tenía la escuela, con lo cual se dobló, eso sí el
Ayuntamiento tubo que aportar 25 millones de las antiguas pesetas. Valió la
pena. La ampliación se inauguró en el 93 con una fiesta protagonizada por los
alumnos y la presencia nuevamente de Pere Calders.
La lucha vecinal y de toda la
comunidad educativa dio sus resultados. Hoy en día con otras formas de
distribución, pero siguen siendo las AMPAS quien gestionan a través de
cooperativas la distribución
Nota de Antonio Aldana Moruno:
Antonio fue un buen Presidente de
la AMPA y nos ha enviado esta nota para que se conozca qué ocurrió en esa
época. “Se estableció por primera vez los órganos colegiados de la escuela
(consejo escolar, consejo de dirección) y gracias a las negociaciones de la
AMPA con un grupo de profesores digamos con nuevas disposiciones más de acuerdo
a los tiempos, se pudo cambiar la dirección del colegio (con claras
reminiscencias franquistas) por otro más representativo de los diferentes
colectivos que concurren en un centro escolar público, no sin antes haber
tenido que luchar con intentos de pucherazos, por parte de la vieja dirección,
como editar las papeletas de la elección de representantes de los padres de
alumnos,con diferente tono (sepia o
blanco)segúnla propuesta viniera de representantes de la
AMPA ode la vieja guardia post-
franquista, con objeto de controlar el voto y ejercer represalias a posteriori.
Neus Catalá es candidata a llevar su nombre en la nueva Biblioteca de Polinyà.
Aquest abril haurà fet tres anys de la seva mort, als seus 104 anys a Guiamets, el seu poble natal a la comarca del Priorat. La popularitat de la Neus ha esdevingut -sobretot- per haver estat la darrera catalana supervivent del camp d’extermini nazi de Ravensbrück i pel compromís de donar arreu el viu testimoni d’aquell horror. Neus Català no va parar fins que les institucions democràtiques varen apostar per recuperar la memòria històrica i, amb ella, el gran paper jugat per les dones que havien lluitat quan la República espanyola va ser atacada pel feixisme i on, un cop perduda la guerra, moltes d’elles passaren la frontera refugiant-se a França comprometent-se amb els valors de la República que tant havien defensat.
Fundadora de l’Amical Ravensbrück i Catalana de l’any 2006
Tot això ho explicava a la Universitat de Barcelona on s’hi presentava públicament “l’Amical de Ravensbrück”, una associació de la que n’és fundadora i que n’ostentava la Presidència, perquè: “un dels motius principals de fundar l’Amical de Ravensbrück parteix del jurament que ens férem totes les deportades i deportats en el moment de l’alliberament dels camps de la mort, de que -mentre visquéssim, i fins l’últim alè de vida, explicaríem tot el que havíem vist i sofert”.
A la Neus ja l’havíem convidat a venir a Igualada per tal de recollir el seu testimoni i retre-li un reconeixement ciutadà pel que ha estat el seu compromís amb la vida, i vàrem concertar aquesta visita pel 16 de març de 2007. Un mes abans havia estat nomenada Catalana de l’any, en un acte públic on Lluís Llach va dir que se sentia orgullós d’un país que, per damunt de futbolistes i presidents de futbol, era capaç de votar Neus Català com a “catalana de l’any”. En recollir aquest reconeixement va fer història per ella mateixa, tant per les increïbles experiències viscudes com pel compromís que manté en reivindicar la memòria. És el jurament que es feren entre si les supervivents d’aquell horror en el moment de ser alliberades, el que dedicarien “fins al darrer alè de vida” a explicar allò que havien viscut.
Fins i tot, des dels mateixos límits d’una edat avançada , però amb tota l’energia que la mantenia dempeus, en recollir el guardó va aprofitar el seu torn de paraules per fer present les dones que varen morir a Ravensbrück, ofegades a les latrines, a cops de bastó, o cremades vives al forn crematori, o fins al punt que -vençudes pel sofriment- morien electrocutades en llançar-se a les filferrades elèctriques.
La memòria silenciada explicada a l’Anoia
El reconeixement ciutadà a Neus Català va ser l’acte central de tot el programa d’actes commemoratius del Dia de les Dones del 2007, un any on se celebrava el 10è aniversari de les associacions de dones de la comarca de l’Anoia. Havíem preparat un acte per tal de posar al descobert la pròpia memòria, la de les dones en particular, la que pel fer de ser dones ha estat doblement silenciada: “És molt important recuperar la memòria històrica per tal de poder netejar cada nom condemnat en fals, poder acomiadar cada ser estimat en una tomba que no estigui segellada per l’anonimat en un indret desconegut”…
Certament, per aquelles persones que vàrem tenir el goig i l’orgull de compartir amb ella petites converses, va ser una jornada inoblidable. Començava ja al migdia en una recepció que se li va fer l’Ajuntament, per donar rellevància a la persona que teníem l’honor de tenir entre nosaltres on, després de departir unes paraules amb les autoritats, va signar al llibre d’honor de la ciutat: “Igualada, un nom predestinat que comporta les millors amistats i voluntats per una vida plena d’objectius, de prosperitat i felicitat”, i advocà “perquè la paritat sigui efectiva ben aviat”.
Conscient que la gent volia saludar-la i parlar, es deixava fer fotografies a totes aquelles persones que li sol·licitaven. Així, l’Alcalde Jordi Aymamí es va oferir a acompanyar-la, portant-la del braç, fins a la porta de les oficines municipals de l’edifici provisional on s’hi ubicava l’Ajuntament pel fet que, el principal, estava en obres. Una imatge simbòlica però summament tendre a la vegada.
Un testimoni brutal
El plat fort havia de venir a la tarda, després de compartir dinar i conversa amb les dones que l’havien volgut i pogut acompanyar. L’acte principal es va centrar a la tarda, una tarda de forta pluja que segur va afectar una assistència que hauria estat molt més lluïda, però a la que no li va faltar ni solemnitat ni emoció.
La Maria Carme Mateu, en nom de l’Ateneu Igualadí de la classe obrera, l’entitat amfitriona, havia donat l’entrada a l’escenari de la Neus Català davant un públic que la va rebre amb aplaudiments i dempeus. L’Elisenda Belenguer, de la Fundació Pere Ardiaca, hi va ser present i va presentar el llibre “Memòria i Lluita”, on s’hi recull les vivències de la Neus, unes vivències horribles, però que també van acompanyades del positivisme de la lluita i el compromís.
Les paraules de Neus Català, al seu torn, el seu testimoni sobre la punyent realitat dels camps d’extermini nazis i, en particular, del que ella va viure a Ravensbrück, posen encara la pell de gallina a qui ho escolta. Ella ho explica una i altra vegada en la convicció que està complint el seu jurament: si vius, ho has d’explicar, sempre conclou. Allí s’hi entrava per morir, però el desig de viure era també un acte de resistència contra els nazis. Consegüentment, les dones, testificà Neus Català, van continuar sabotejant la macroestructura econòmica militar i civil a la que estaven sotmeses, sempre vigilades i amb el perill de ser massacrades. És així com, aprofitant-se d’aquesta mà d’obra barata, sempre renovable, els SS (juntament amb grans firmes alemanyes), varen fer grans fortunes. Neus Català ens explica que malgrat totes aquestes condicions, les dones no van perdre mai el seu esperit de resistència.
Precisament per formar part de la resistència, havia estat denunciada com a col·laboradora dels maquis i deportada a Ravensbrück. Mentre hi va estar hi varen estar recloses unes 133.000 dones, homes i nens provinents d’unes 40 nacions. Els SS van idear tota mena de classes diferents i refinades d’assassinar. Milers de dones varen morir a les cambres de gas, centenars foren afusellades, i altres milers foren exterminades per la fam i les epidèmies. Altres varen perdre la vida con a conseqüència dels experiments mèdics fets pels metges SS, com va ser el cas de les joves poloneses, les anomenades conillets d’índies.
Les espanyoles de Ravensbrück eren dones que havien lluitat a la República espanyola. Un cop perduda la guerra moltes d’elles passaren la frontera i es refugiaven a França i, en adverses condicions, varen continuar alertes i solidàries dins els camps de concentració francesos i els mals anomenats refugis: “durant aquests anys de resistència les dones teníem un nom de guerra que vàrem conservar com un títol d’honor. Però enterrades amb el nom civil és impossible completar la recerca per a la memòria històrica. De les espanyoles que varen arribar a Ravensbrück tampoc se’n sabrà mai el nombre exacte ni el seu nom, perquè tots els fitxers del camp van ser destruïts pels nazis a l’arribada de les tropes soviètiques. Les cendres de moltes d’aquestes dones espanyoles es troben al fons de llac Schwedt, llac que les deportades vàrem engrandir amb les nostres pròpies mans nues”.
En totes la seva intervenció frapava constatar la frescor d’un discurs fet amb tota la convicció de les idees que l’experiència encara ha refermat. Potser per això, la lluita contra l’oblit de Neus Català ha tingut el reconeixement de molts racons de la nostra ciutadania on entitats i associacions diverses han volgut sumar-s’hi recollint el llegat del seu bagatge.
El reconeixement ciutadà
Finalment, com a representant de les associacions de dones d’Igualada i comarca, en nom de tota la ciutadania que s’havia aplegat a aquest reconeixement, vaig tenir l’honor de llegir solemnement un document en el qual, entre altres afirmacions, es proclamava: “Prenem doncs la paraula i subscrivim, solemnement i al dia d’avui, el nostre compromís per tal que la memòria democràtica, la nostra pròpia memòria, no pugui ser mai més silenciada”.
Al final, de la mà d’unes alumnes de l’Escola de Música i de les amigues de Llegim Llibreria, Neus Català rebé tres presents molt particulars: El so d’una tenora que al so de l’Emigrant irrompia a platea per fer present aquella Catalunya enyorada i evocada per la Neus mentre era a l’Infern de Ravensbrück; per recordar la República per la qual tantes persones hi deixaren el millor de si mateixes, fins i tot la vida, es va tocar l’himne de Riego, que el públic aplaudia tot seguint el ritme. Finalment, i des de l’escenari, dues noies li dedicaren una molt bella interpretació en violoncel d’aquest cant universal per la pau que és el nostre Cant dels Ocells, perquè cadascuna de les paraules de Neus Català que donen testimoni dels horrors d’una guerra són, per damunt de tot, el seu crit per la pau.
Una de les frases més concloents de la Neus ens ha deixat com a testimoni són les que expliquen el perquè del seu compromís, són les mateixes raons que la portaren a defensar la República, a fer la Resistència a França i a lluitar contra el feixisme, i que són “el meu amor per la pau, la llibertat, la tolerància i la justícia social”.
A continuació, es reprodueix el text del reconeixement ciutadà fet a l’Ateneu Igualadí el 16 de març de l’any 2007:
Neus Català, un testimoni contra l’oblit
Molts de nosaltres no vàrem viure la guerra, una guerra que va marcar fortament tots aquells que la varen viure i sobreviure…
Estaven en joc unes idees, sí, però les circumstàncies familiars, polítiques o territorials viscudes, eren massa sovint els condicionants que marcaven la línia divisòria per si s’havia d’estar en un cantó o un altre. L’enfrontament i l’odi generat per la pèrdua de familiars volguts, calava a fons a totes les llars. Les morts, les persecucions i la fam conseqüent de totes les guerres, es patia a les dues bandes.
Al seu temps, en Raimon ens deia: “molts es varen quedar, havien guanyat, diuen. Molts es varen quedar, havien perdut, diuen. D’altres conegueren l’exili i els seus camins…”. També deia, “jo no he vist aquelles morts de ràbia, jo no he vist aquelles morts de fam, jo no he vist aquelles morts al front, jo no he vist aquelles morts a les presons… No, jo no ho he vist i tot m’ho han contat, i encara avui la gent del meu poble ho conta, i encara avui la gent que ho ha vist, amb por ho conta…”. Comparteixo la seva conclusió, perquè estic convençuda que, en realitat, tots havíem perdut…
Gairebé era tabú parlar de la guerra, i el poc que ens explicaven eren experiències terribles que esgarrifaven les nostres ments d’infant. Més que alimentar venjances, tal volta el que pretenien amb el seu silenci, és que ens allunyéssim d’aquells compromisos perillosos… potser en realitat, el que pretenien era protegir-nos, segur.
Però el temps és justicier i, tard o d’hora, quan l’assumpció de la pròpia consciència com a éssers humans ho fa possible, rescatem aquells fets viscuts de forma traumàtica així com els records de vida patits, des de la repressió del subconscient col·lectiu que els emmagatzema, fent que la veritat suri inexorablement a la superfície.
La memòria històrica
Vivim uns moments de recuperació de la memòria històrica, de saber de les raons dels qui feren front a un aixecament militar del General Franco contra la República, un règim democràtic legítimament constituït. Perquè la veritat és tossuda i no es resigna a ser callada, i és així com -malgrat la foscor de la llarga nit de la dictadura, i el silenci imposat en el procés de la transició democràtica- anem coneixent diferents episodis de la nostra pròpia història.
Hem esbrinat bastant de tot allò que suposen les gestes de la política oficial, però no hem sabut massa de la resistència civil, de com -particularment les dones- afrontaven la vida quotidiana des de la mateixa supervivència, tant des del punt de vista material com també del social.
Els anys de la postguerra foren difícils per tothom, i totes les famílies que hi havien perdut alguns dels seus membres, o que en desconeixien la seva destinació, hagueren de sobreviure al buit de la seva absència i, en molts casos, al setge social i la humiliació de ser assenyalats amb el dit simplement per considerar-los perdedors. Per això és tant important recuperar la memòria, per poder netejar cada nom condemnat en fals, per poder acomiadar cada ser estimat en una tomba que no estigui segellada per l’anonimat i en un indret desconegut. Cal recordar amb orgull totes i cadascuna d’aquelles persones que ens han callat i a qui s’ha negat la seva dignitat.
Avui aquí, a Igualada, en el marc commemoratiu del Dia de les Dones d’enguany, hem volgut posar al descobert la pròpia memòria, la de les dones en particular, la que pel fet de ser dones ha estat doblement silenciada, i volem fer-ho amb la presència de la Neus Català que, amb el seu testimoni de lluita contra l’oblit, ens ha esperonat a fer-ho.
Ravensbrück
Havíem sentit parlar de Mauthausen, d’Auschwitz o Dachau, però gairebé no en sabíem res de Ravensbrück, un lloc sinistre situat a 90 Kms. de Berlín que tenia la virtut de quedar amagat en una zona pantanosa però a la vegada ben comunicada amb la capital.
Creat el 1939 el camp va esdevenir ràpidament un centre de producció per a la indústria de la guerra. Les presoneres hi deixaven les seves últimes forces per fer components elèctrics, teixint uniformes pels soldats del front o fabricant material bèl·lic en els camps annexos. La indústria alemanya, còmplice amb el règim nazi, havia trobat en les deportades el recanvi ideal a la mà d’obra masculina que estava mobilitzada al front de la guerra. Quan ja no servien per treballar se les deixava morir de gana o de fred, o se les matava d’una injecció de verí o a la cambra de gas. Es calcula que a Ravensbrück hi van morir més de 92.000 persones, la majoria dones i també infants.
Ho testifica Neus Català i Pallejà, l’única supervivent catalana dels camps d’extermini nazis, concretament del de Ravensbrück. Aquesta dona nascuda el 7 d’octubre de 1915 als Guiamets, un poblet de la comarca del Prioritat, en ser alliberada d’aquell camp de la mort, conjuntament amb les altres dones que l’havien sobreviscut, varen emetre un jurament: el de dedicar fins el darrer alè de la seva vida a explicar allò que havien viscut.
Al llibre que ha escrit l’Elisenda Belenguer, li diu: “jo explico el meu, però el que jo vaig fer no és res, és només una part del que varen fer milers de dones espanyoles”.
És que les dones espanyoles de Ravensbrück eren dones que havien lluitat amb la II República, i que varen tenir un gran pes en la producció i manteniment d’un estat democràtic en la qüestió social, educativa, assistencial i política del nostre país.
El nostre reconeixement
Perquè ens han volgut negar la història, perquè ens varen callar la veritat i condemnaren als vençuts a la persecució, l’exili i la humiliació, les dones hem decidit d’una vegada trencar d’una vegada per totes aquesta injúria, i apostar fermament per recuperar la memòria, el nom i la dignitat de totes les dones i homes que lluitaren per uns valors i drets humans que, malgrat tornin a estar de nou amenaçats, avui per avui, molts de nosaltres els hem pogut tastar.
Per tot això, recollint el llegat del seu bagatge, des de molts racons de la nostra ciutadania, associacions i entitats diverses han volgut sumar-se a aquest reconeixement ciutadà a Neus Català i Pallejà, per la seva lluita contra l’oblit. Prenem doncs la paraula i subscrivim, solemnement i al dia d’avui, el nostre compromís per tal de que la memòria democràtica, la nostra pròpia memòria, no pugui ser mai més silenciada.
Es evidente, "mientras el pueblo salvaba vidas otros se dedicaban al pillaje"
Ha quedado claro que en los
momentos más duros de la pandemia los pueblos sacan lo mejor de ellos. Se
organizan para dar soluciones y mejorar las cosas.
Es lo que ocurrió en Sentmenat.
Ante la falta mascarillas la Asociación de Vecinos junto a la población y al
Ayuntamiento, pusieron en marcha la iniciativa de coser mascarillas.
Entregarlas a la vecindad y al personal sanitario del CAP y de hospitales.
Pero mientras las personas se
morían en las residencias y hospitales, otros se dedicaban a crear una trama
corrupta para beneficiarse de la compra de las mascarillas. La Fiscalía ha
llevado a dos empresarios a los tribunales por aprovechar lo peor de la
pandemia para hacer negocio y cobrar comisiones salidas de las arcas públicas
madrileñas.
Lo está investigando la fiscalía
de Madrid. Ha quedado en evidencia que mientras unos sufrían y morían, otros
sin ningún tipo de escrúpulo, se dedicaban a buscar la manera de beneficiarse a
través de parientes y hermanas. La investigación dice que se dedicaron a
comprar viviendas, coches, barcos y relojes de alta gama. También los ricos han
salido más ricos de la pandemia.
Por un lado, vemos una sociedad
solidaria y por otro lado el egoísmo, que se beneficia del dolor y las muertes.
Sólo nos queda agradecer, la
decisión y el gran esfuerzo de los vecinos y vecinas de la AAVV de Sentmenat,
comercios, empresas y Ayuntamiento, que dieron un gran ejemplo solidario y
humano que se extendió por todas partes. Nunca sabremos las vidas que pudieron
salvar.
La prensa se hizo eco y vecinos y
vecinas de otros pueblos como Polinyà, hicieron lo propio y así mejoraron la
seguridad de la gente.
Por todo ello no me queda más que
recordaros y felicitaros dos años después.
Vosotras y vosotros sí que honráis a nuestra clase. ¡La
clase trabajadora!