sábado, 9 de mayo de 2009

Izquierda Unida hace un firme llamamiento para dar una respuesta en las europeas al "hastío" que han provocado PSOE y PP


Madrid, 9 de mayo 2009


Cayo Lara, Willy Meyer y Gregorio Gordo protagonizan en Madrid el mitin central de la campaña ‘1.000 actos contra la crisis’ y de la precampaña de las Elecciones Europeas

Izquierda Unida Federal e IU-Comunidad de Madrid celebraron hoy en clave de precampaña de las Elecciones Europeas el acto central de la iniciativa a nivel estatal “1.000 actos contra la crisis”, iniciada en enero. Willy Meyer, cabeza de lista a los comicios del 7-J y Cayo Lara, coordinador general de IU, coincidieron en hacer un claro llamamiento a los electores para que en la próxima cita en las urnas den “una respuesta firme al hastío que han provocado los dos grandes partidos, PSOE y PP”.

En un abarrotado teatro del antiguo matadero de Arganzuela, Meyer solicitó directamente a los electores que “castiguen con su voto a las fuerzas políticas que han permitido que se arruine la economía”, al haber estado aplicando de forma indistinta el mismo modelo económico.

En el acto, cuyas intervenciones políticas fueron abiertas por el coordinador de IU-CM, Gregorio Gordo, y fue presentado por la portavoz de la Presidencia madrileña, Tania Sánchez, Lara y Meyer apelaron a la “utilidad del voto a Izquierda Unida” frente al que reclamaran sus rivales políticos. IU tiene muy claro cómo hacerlo “saliendo a la calle, estando con los más débiles y no pisando moquetas y llamando al Gobierno desde cómodos despachos”, como indicó el coordinador general.

En el propio acto se pudo ver un ejemplo, IU cedió su tribuna de ayer a representantes de los trabajadores de Iveco-Pegaso, Arcelor-Mittal y BP-Solar, afectados por expedientes de regulación de empleo, para hacer llegar sus reivindicaciones y acompañar a IU igual que esta organización les acompaña en sus movilizaciones.

En esta compañía y la de jóvenes de la organización, Cayo Lara reiteró su llamamiento para salir a la calle hasta que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero “ceda, reconozca sus errores, dé un giro a su política y empiece a trabajar mirando a los ojos de los trabajadores y no a los bolsillos de los banqueros.
Willy Meyer, didáctico en partes de su exposición, vaticinó que los primeros candidatos socialista y popular sólo se referirán en campaña a los “efectos de la crisis”, pero acusó tanto a Juan Fernando López Aguilar como a Jaime Mayor Oreja de no “cuestionar un sistema que es el responsable de la situación”.

Un modelo económico “fracaso y fallido” por el que apostaron sucesivamente y reiteradamente el socialista Pedro Solbes y el popular Rodrigo Rato, desde sus responsabilidades económicas en España, igual que lo hace ahora el comisario de Asuntos Económicos de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, desde la UE. “IU combatirá ese modelo que ha primado la especulación y el enriquecimiento rápido, y que ha amparado la inmoralidad de los grandes beneficios. Y lo haremos con una propuesta económica alternativa”, según Meyer.

En la misma línea, Lara acusó al presidente del Gobierno de “ponerse de rodillas” frente a los poderosos, una “indignidad” de la que Izquierda Unida quiere “librarle para que haga políticas para los que más necesitan”.

Mientras Cayo Lara pedía a los ciudadanos que “no caigan en la desesperanza” de creer que todos los políticos son iguales y puso a IU como ejemplo de “personas decentes, honestas y con principios”, Meyer advirtió que “ahora es el momento de dar lo mejor de IU porque tenemos sentido en la sociedad y somos capaces de contribuir a resolver el drama que se vive en muchas familias”.

Willy Meyer reconoció que se han cometido errores en el pasado pero, con igual sinceridad, advirtió de que IU no pedirá perdón “por luchar contra la corrupción y el crimen de Estado”, en contra con lo expresado por Rosa Aguilar en una entrevista donde adelantaba las excusas que pediría a Felipe González por haberle vinculado directamente con los GAL en sede parlamentaria.

Por su parte, Cayo Lara, en sus críticas al Gobierno, tuvo también palabras para el anteproyecto de ley aprobado ayer por el Consejo de Ministros para suprimir la publicidad en TVE y acusó al Ejecutivo de “querer quitar a los españoles este medio público de comunicación. No lo vamos a consentir”.

sábado, 2 de mayo de 2009

Una reflexión obligada sobre los chiringuitos

Cada vez se me hace más difícil escribir sobre la situación política de Polinyà, porque es imposible no hacer referencia al papel de división que siempre ha jugado el PSC, con el único propósito de dividir a la ciudadanía para beneficio propio.
La historia de los chiringuitos no la pueden contar los socialistas porque no existían, en todo caso, pueden hablar de ellos, como lo hacen en su boletín, pero la verdad es que no aciertan ni una.
La batalla de los chiringuitos viene de largo, cuando sólo en el pueblo habían dos partidos el PSUC y el Grupo de AEIP (independientes) que libraban una batalla importante sobre la popularidad de la fiesta; unos a favor de sacar el entoldado (PSUC) y los que defendía la privacidad de la misma (AEIP).
Esta batalla finalizó en el año 1987 cuando la izquierda, encabezada por Mª Carmen Gámez, accedió a la Alcaldía en unión con el PSC que se presentó por primera vez.
En ese año, ya el entoldado desapareció y se dio paso al disfrute de una fiesta popular. Abierta a todos los públicos. Una fiesta que todos hemos hecho nuestra porque cuajó, gracias a aquella decisión y a una visión de mirar siempre hacia el beneficio de la mayoría de la población. Durante ese recorrido de fiesta popular, los que perdieron la batalla, nunca dejaron de defender su modelo de fiesta con entoldado y estaban en su derecho.
En todo el proceso se han hecho pruebas para eliminar los chiringuitos de la plaza y de que fueran los bares quienes montaran. Y fracasaron por el escaso rendimiento económico. Cosa que aun hoy, hay quien en estos días propone esa fórmula, pero sin tener conocimiento de que esa práctica ya fracasó.
Pero la batalla contra la fiesta mayor popular ha ido avanzando. Hace tres años el equipo de gobierno formado por PSC-CiU decidió colocar en medio de la plaza un entoldado. Y lo colocaron sin un análisis real de las consecuencias, como podía ser un posible accidente en el interior del entoldado. Una vez conquistado el entoldado en la plaza, aparece un informe de seguridad que presenta a los chiringuitos, como los responsables de tal inseguridad.
Esa es la decisión, según el concejal, que les lleva a mover a los famosos y simpáticos chiringuitos de la plaza y desvirtuar el modelo de fiesta que ha triunfado y que ya veremos qué pasará en el futuro.
El objetivo final, es evidente: que es el entoldado es el que echa de la plaza a los chiringuitos. Y, creo que la decisión es que si se perpetúa el entoldado se perpetúa o se elimina de la plaza.
Pero más allá del entoldado, aparece un elemento importante a retener. El proceso de la fiesta mayor no es popular. La fiesta adquiere popularidad por las actividades que desarrollan las entidades durante la fiesta mayor, pero las entidades no participan de su desarrollo, del proceso. No hay participación en la concreción de la propia fiesta y esto se ha hecho notar ahora. La ausencia de una comisión de fiestas nos lleva a que sea el equipo de gobierno quien haga y deshaga a su antojo. Esto evidencia que no se le puede llamar en absoluto, que sea una fiesta mayor. No se desarrolla participativamente entre las entidades y fuerzas políticas de la localidad, como así debería ser.
En este debate abierto, de sacar los chiringuitos de la plaza, al equipo de gobierno se le ha creado un gran problema. Tomar una decisión unilateral de esta naturaleza conflictiva, como así ha sido, y cuando se da cuenta de que las cosas se le complican, echa mano de las entidades para que hagan el trabajo sucio. Y en el futuro, no les quepa duda de que el PSC presentará a las entidades, como que fueron ellas las que tomaron la decisión final de sacar los chiringuitos de la plaza.
Desde esta nota pediría a las entidades de la población que eviten esa lectura final que se hará de ellas. Una decisión que no desearía que tomaran las entidades, porque tomarían partido en algo muy serio y que sentaría un precedente en esta fiesta mayor de Polinyà 2009.
Que de una vez por todas, seamos valientes y sigamos diciendo que el problema no es asumir el coste de las carpas, sino un modelo de fiesta que no queremos perder.

Roque Fernández

viernes, 1 de mayo de 2009

El día de los pobres del mundo


Mañana es el Día Internacional de los Trabajadores.

Carlos Marx convocó a la unión: "Proletarios de todos los países, uníos", aunque muchos pobres no eran proletarios. Lenin, más amplio todavía, llamó también a los campesinos y a los pueblos colonizados a luchar unidos bajo la dirección del proletariado.

La fecha de la celebración se escogió como homenaje a los mártires de Chicago cuando el 1ro. de Mayo de 1886 iniciaron una huelga, en un país capitalista cuya masa trabajadora sufría el desempleo y otras calamidades asociadas a las crisis económicas, inseparables del sistema. Sus derechos no se reconocían y los sindicatos eran vistos por la burguesía cual si fuesen organizaciones terroristas enemigas del pueblo de Estados Unidos.

Los capitalistas acudieron posteriormente a sus mejores armas: la división y el economicismo para desmontar la lucha revolucionaria. El movimiento obrero se dividió y las demandas sindicales, para muchos en medio de la pobreza reinante, eran el objetivo principal, más que el cambio de la sociedad.

Estados Unidos se convirtió en el país capitalista con mayores diferencias entre los ingresos de los ricos y los pobres. A la sombra de su hegemonía, América Latina se convirtió, a su vez, en el área del Tercer Mundo donde las desigualdades entre ricos y pobres eran más profundas. Los ricos disfrutaban de niveles de vida, comparables con los de las burguesías de los países desarrollados de Europa. La noción de Patria había desaparecido en las capas más ricas de la población.

Era inevitable el choque de la gran potencia del Norte y la Revolución Cubana. La heroica resistencia del pueblo de nuestro pequeño país fue subestimada.

Hoy están dispuestos a perdonarnos si nos resignáramos a volver al redil cual esclavos que, después de conocer la libertad, aceptaran de nuevo el látigo y el yugo.

Hoy el planeta se debate entre crisis económicas, pandemias, cambios climáticos, peligros de guerras y otros problemas concurrentes. La tarea política se vuelve más compleja, y existen todavía los que se hacen ilusiones de que los pueblos pueden ser manejados como títeres.

No puede decirse todavía la última palabra sobre la evolución futura de la actual administración norteamericana. Hay elementos nuevos, tanto de carácter objetivo como subjetivo. Estudiamos y observamos cuidadosamente cada uno de sus pasos. No somos incendiarios como algunos imaginan, pero tampoco tontos que se dejan engañar fácilmente por los que creen que lo único importante en el mundo son las leyes del mercado y el sistema capitalista de producción. Estamos todos en el deber de luchar por la paz; no existe otra alternativa. Jamás, sin embargo, el adversario debe hacerse la ilusión de que Cuba se rinda.

Esperamos que cada Primero de Mayo miles de hombres y mujeres de todos los rincones del planeta compartan con nosotros el Día Internacional de los Trabajadores, que durante 50 años hemos venido celebrando. No en vano, mucho antes del Primero de Enero de 1959 habíamos proclamado que nuestra Revolución sería la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes. Los éxitos de nuestra Patria en las esferas de la educación, la salud, la ciencia, la cultura y otras ramas, y en especial la fuerza y la unidad del pueblo, lo están demostrando, a pesar del bloqueo despiadado.



Fidel Castro Ruz

viernes, 24 de abril de 2009

Carta a Rosa Aguilar


Mi Rosa de Córdoba. Nuestra Rosa se ha marchado para siempre.
Nos dejas huérfanos a los comunistas que siempre creímos en ti y te apoyamos.
Nos costará creer, que ese hilo conductor que nos llevó a dejarnos la piel en el camino, se haya roto y que el cordón umbilical que nos unía, se separe para siempre y se una a otro cuerpo extraño al nuestro.
Nos costará creer que ahora seamos incompatibles contigo.
Nos costará pensar que ya no defenderás la reforma electoral que tanto nos ha castigado y dañado.
Nos costará comprender que no sigas defendiendo la nobleza de nuestras reivindicaciones sociales y solidarias que tanto hemos defendido juntos.
Y, nos costará olvidar, que ya no defiendas que otro mundo es posible; más justo para todos los seres humanos de la tierra.
No has sido la primera en irte, ni serás la última. Antes fueron otros y otras. El camino de las separaciones está sembrado de mucha gente que, como tú, nos dejaron.
Sé también que no nos olvidarás, porque todo lo que eres y somos, se lo debemos a una idea que nos ha enriquecido y a los trabajadores más humildes de la sociedad que creyeron en nosotros. No nos olvidarás porque verás a tus compañeros y camaradas, seguir peleando por lo mismo que desde hace siglos la clase más amplia de la humanidad viene luchando.
Sólo te pido una cosa, que te vaya todo bien. Que te sientas orgullosa del paso que has dado. Lo tendrás fácil. El equipo y el grupo al que te unes, tiene grandes personalidades que te arroparán. Te ayudarán también a que comprendas que tú no puedes ser la última en dejarnos, porque los depredadores de la izquierda, deben seguir su labor de desunirnos.
Separarnos de ese cordón umbilical tan hermoso de la izquierda y justificar sus tropelías con que la militancia más allá de ellos, es un sufrimiento y un calvario. Sí, es un calvario, sin duda. Pero pasar ese calvario vale la pena pasarlo si al final…los trabajadores decimos basta y nos ponemos a trabajar todos unidos en una misma dirección, para que ese camino sea el que debe ser, y no sea otro que el de acabar con las injusticias que en estos días los trabajadores estamos pasando de miseria y de dolor.



Roque Fernández Navarro

jueves, 16 de abril de 2009

El lado oscuro de las multinacionales farmacéuticas


Una noticia publicada en el mes de febrero pasó inadvertida como tantas otras que denuncian la codicia de los grandes monopolios a los cuales no le importa la vida humana para obtener su cuota de ganancia, garantizada en los bolsillos de sus magnates.

El día 13 de febrero del 2009 se publicó que la empresa Barewa Pharmaceuticals Limited distribuyó un jarabe en Nigeria -en fase de prueba–que causó la muerte a 84 niños con edades comprendidas entre dos y siete años.

Pero buscando en archivos anteriores nos encontramos que la multinacional farmacéutica Glaxo SmithKline experimentó en pequeños argentinos en las provincias de Estero, San Juan y Mendoza con un fármaco contra la bacteria que causa enfermedades como la meningitis o la neumonía. Se reclutaban bebés sin consentimiento de los padres y para cada trabajador de sanidad que entregaba un niño recibía la suma de 400 dólares.

La alarma surge cuando en el cable publicado por la agencia estadounidense AP, el 14 de agosto del 2008, se dice como un dato que 14 niños argentinos murieron en el intento pero que se tenían reclutado 17 mil para la prueba y fueron vacunados 14 mil sin tener certeza en los daños futuros para los infantes. Pero lo terrible de la noticia es que en fechas anteriores se publicó, además, que en el año 1996 se probó un medicamento en Nigeria por parte de la multinacional farmacéutica Pfizer que causó malformaciones en decenas de niños y al menos, la muerte de 11 de ellos.

Lo sarcástico en todo ello es que los experimentos médicos se realizan en poblaciones infantiles del tercer mundo con gran incidencia de analfabetismo, deseosos de obtener medicina para sus dolencias cotidianas y una vez que se prueba la eficacia del medicamento se le impone un precio monopólico y se vende a los que no tiene recursos para adquirirlo.

Sin embargo en una pequeña Isla del Caribe, -bloqueada y agredida-, se investiga seriamente acerca de la inmunización de enfermedades crónicas con resultados destacados, que son silenciados por los grandes medios de la información. Es válido mencionar que en 1960 se inició el Programa Nacional de Vacunación para una cobertura total de la población con mayor énfasis en la niñez.

La primera gran acción se produjo en 1962 con la campaña antipoliomielítica para niños de 0 a 14 años. Su resultado fue que hasta esa fecha se habían notificado 46 casos con 7 fallecidos y a partir de ese momento no se reportaron más enfermos. Otras patologías de la infancia que desde siempre afectaban a la población cubana eran el sarampión, la rubéola y la parotiditis (conocida como papera).

Al disponerse de una vacuna antiviral que protegía contra las tres enfermedades, se introdujo ésta en el esquema de vacunación y ya están erradicados el sarampión desde 1993 y la rubéola y la parotiditis desde 1995. Además, como las cohortes de mujeres en edades reproductivas ya están vacunadas, se logró erradicar desde 1989 el síndrome de rubéola congénito, y la meningoencefalitis post parotiditis, gracias a la cobertura lograda entre la población susceptible.

Como parte de la atención integral a la mujer embarazada, ésta recibe la vacunación antitetánica, con lo que se ha logrado eliminar desde 1972 una de las formas clínicas severas de una enfermedad tan terrible y mortal como el tétanos neonatal.

Los niños cubanos reciben en el primer año de vida 12 vacunas pero luego esa cifra se incrementa cuando cursan el 1er, 5to, 8vo, 9no y 11no grado, que se reactivan algunas dosis y se inoculan de otras enfermedades.

Lo novedoso es que ese esquema se garantiza con producciones netamente cubanas elaboradas en instituciones científicas del país. Esos centros concentran su quehacer en alcanzar un producto contra las enfermedades infecciosas, el cáncer, las cardiovasculares y los padecimientos neurosiquiátricos. Desde 1992 se trabaja en conseguir una vacuna preventiva del VIH-SIDA y desde el año 2000 se investiga en un medicamento terapéutico para pacientes seropositivos mediante la estrategia de células T, citotóxicas al virus. A su vez se mantiene la producción de vacunas para despojar enfermedades como: Meningitis meningocóccica de los grupos B y C, Hepatitis B, Haemofilus influenzae, difteria-tétanos, leptospirosis. Los ensayos clínicos se realizan en los propios hospitales cubanos y son los científicos los primeros en brindar voluntariamente su cuerpo para tales prácticas.

Cuba no sólo erradica las enfermedades dentro de su frontera sino que envía toneladas de vacunas a países del tercer mundo que no siempre pueden pagar esos productos, pero así mismo en el año 2006 la Organización Mundial de la Salud emitió una carta al Instituto de Investigaciones Científicas Carlos J. Finlay donde se pedía apoyo para producir millones de dosis de vacunas contra la meningitis lo cual motivó la inauguración de una planta con capacidad productiva de cien millones de dosis al año.

Enumerar la cantidad de países que reciben vacunas cubanas sería emborronar cuartillas y dejar fuera un gran listado, lo meritorio de esta labor no es precisamente el alcance mundial, que de hecho es algo valioso, sino la forma anónima y humana en que se asume el encanto de salvar vidas a cualquier costo y sin escatimar recursos.

No es noticia en el mundo, la muerte de niños en países subdesarrollados por responsabilidad de los monopolios. Silencio es también, los esfuerzos de Cuba en su lucha por la vida.

Fabriquemos, entonces, la vacuna contra el mutismo.



Nuria Barbosa León

domingo, 12 de abril de 2009

Un 1º de mayo de crisis. Un 1º de mayo de unidad.


Recientemente se juntaron l@s dirigentes de los veinte países más poderosos del planeta en Londres. En el palacio de una de las personas más ricas del planeta celebraron una gran cena de gala para arreglar la crisis….que mundo más loco.
Me recuerdan un programa de una radio local que tuve la ocasión de escuchar el pasado martes. En el mismo se encontraba una parlamentaria (CC), el concejal de deportes de Santa Cruz (PP) y una concejala del Rosario (PSOE) entre los tres, que calculo que probablemente ganen juntos en un mes lo mismo que yo gano al año, sin embargo no se sonrojaban (al menos yo no los veía) a la hora de hablar de la Crisis, los problemas del empleo o la sanidad.
No creo que esos veinte poderosos puedan salvar al mundo, porque lo que tratan de hacer es salvarse a sí mismos, salvar al sistema que les dio el poder y sus privilegios, sus guardaespaldas, palacios de gobierno, limusinas, cenas de gala y recepciones. Tratan de salvar al capitalismo.
Queda un mes para el primero de mayo y como trabajador espero que se aproveche la celebración para devolver a los trabajadores y trabajadoras nuestra voz en un momento que se nos quiere convertir en simples espectadores.
Esta fecha es sin duda el día clave del movimiento obrero, sin embargo debemos de reconocer que ha perdido su identidad reivindicativa original para convertirse en un acto sindical hecho un poco a desgana.
Los trabajadores y trabajadoras se olvidan que el nacimiento de esta jornada se debe a las huelgas masivas convocadas el 1 de mayo de 1886 en los Estados Unidos para defender el derecho a trabajar 8 horas diarias (en una época en que jornadas de entre 14 y 18 horas eran normales) que además costó la vida a seis trabajadores.
Ahora 123 años después de esos acontecimientos y 120 de que se declarara ese día como “Día de la Clase Trabajadora” vivimos un momento histórico peligroso, donde el miedo a la pérdida del trabajo, la poca sindicación y leyes regresivas como las de las 65 horas semanales que se pretendía aprobar en el Parlamento Europeo nos sitúan a los trabajadores y trabajadoras en una difícil situación.
Tenemos todas las condiciones, especialmente en Canarias donde las cifras de paro, precariedad laboral y escasez de sueldos son escandalosas, para que este primero de mayo recupere el significado original de día de lucha y conquista.
Es necesario que esos poderosos que hoy cenan en vajilla de porcelana escuchen a los trabajadores y trabajadoras que, sin comérselo ni bebérselo, se han convertido en los chivos expiatorios de esta Crisis del Capitalismo.
Si el dueño de una multinacional resulta que invertía sin control en bancos que le ofrecían fabulosos beneficios o en propiedades inmobiliarias que triplicaban su valor en poco tiempo y ahora se encuentra que sus juegos eran artificios que le han afectado a su economía ¿porqué debe ser el trabajador quien pague las consecuencias?¿porqué nos piden moderaciones salariales o reducciones de sueldo quienes blindan sus contratos o cobran ayudas de dinero público para salvar sus bancos?
Desde esta humilde tribuna pido a los sindicatos de Canarias que ejerzan una actitud madura y de auténtico liderazgo de nuestra clase, que hablen y se pongan de acuerdo.
Ya sean sindicatos estatales o nacionalistas, socialistas o anarquistas, sectoriales o generalistas, olviden sus diferencias y marchemos juntos tod@s por las calles de toda Canarias el primero de mayo.
Espero que sepan olvidar rencillas y luchas estériles entre compañer@s para unirse en un día común en una marcha común, igual que ocurría en los primeros años de la transición.
Necesitamos esa fuerza en la calle, que nuestras reivindicaciones ocupen las portadas y no los políticos corruptos y sus banqueros. No podemos permitir que pase como un día de fiesta más. Hay que devolver la esperanza a una clase trabajadora que en gran parte no cree en los sindicatos.
Hago este llamamiento y espero que much@s otr@s, personas o colectivos, se sumen al mismo e intenten convencer a las fuerzas sindicales de la necesidad de una acción conjunta.
Creo que debemos y podemos reclamar nuestros derechos, el derecho a cobrar un sueldo justo adecuado al nivel de vida real, a tener unos horarios que nos permitan disfrutar de nuestras familias, el de mejorar nuestra formación, el de sentirnos representados y defendidos, el de tener mayor capacidad de decisión sobre nuestro futuro e igualdad de oportunidades.
El G20 se reunió a cenar, pero espero que no se cenen nuestras esperanzas, que con sus sueldos millonarios no decidan medidas donde a los únicos que nos piden “sacrificios” es a los que menos tenemos.

jueves, 9 de abril de 2009

Crisis de los ricos, viacrucis de los pobres


Las teorías de la evolución después de Darwin asumen una dinámica de divergencias. Dos especies pueden derivar de una en común; cada tanto, estas variaciones pueden desaparecer de forma gradual o abrupta, pero nunca dos especies terminan confluyendo en una. No existe mestizaje sino dentro de la misma especie. A la larga, una gallina y un hombre son parientes lejanos, descendientes de algún reptil y cada uno significa una respuesta exitosa de la vida en su lucha por la sobrevivencia.

Es decir, la diversidad es la forma en que la vida se expande y se adapta a los diversos medios y condiciones. Diversidad y vida son sinónimos para la biósfera. Los procesos vitales tienden a la diversidad pero al mismo tiempo son la expresión de una unidad, la biósfera, Gaia, la exuberancia de la vida en lucha permanente por sobrevivir a su propio milagro en ambientes hostiles.

Por la misma razón la diversidad cultural es una condición para la vida de la humanidad. Es decir, y aunque podría ser una razón suficiente, la diversidad no se limita sólo a evitarnos el aburrimiento de la monotonía sino que, además, es parte de nuestra sobrevivencia vital como humanidad.

No obstante, hemos sido los humanos la única especie que ha sustituido la natural y discreta pérdida de especies por una artificial y amenazante exterminación, por la depredación industrial y por la contaminación del consumismo. Aquellos que sostenemos un posible aunque no inevitable “progreso de la historia” basado en el conocimiento y el ejercicio de la igual-libertad, podemos ver que la humanidad, tantas veces puesta en peligro de extinción por sí misma, ha logrado algunos avances que le ha permitido sobrevivir y convivir con su creciente fuerza muscular. Y aún así, nada bueno hemos agregado al resto de la naturaleza. En muchos aspectos, quizás en ese natural proceso de prueba y error, hemos retrocedido o nuestros errores se han vuelto exponencialmente peligrosos.

El consumismo es uno de esos errores. Ese apetito insaciable nada o poco tiene que ver con el progreso hacia una posible y todavía improbable era sin-hambre, post-escasez, sino con la más primitiva era de la gula y la codicia. No digamos con un instinto animal, porque ni los leones monopolizan la sabana ni practican el exterminio sistemático de sus victimas, y porque hasta los cerdos se sacian alguna vez.

La cultura del consumismo ha errado en varios aspectos. Primero, ha contradicho la condición antes señalada, pasando por encima de las diversidades culturales, sustituyéndolas por sus baratijas universales o creando una pseudo diversidad donde un obrero japonés o una oficinista alemana pueden disfrutar dos días de una artesanía peruana hecha en China o cinco días de las más hermosas cortinas venecianas importadas de Taiwán antes que se rompan por el uso. Segundo, porque también ha amenazado el equilibrio ecológico con sus extracciones ilimitadas y sus devoluciones en forma de basuras inmortales.

Ejemplos concretos podemos observarlos a nuestro alrededor. Podríamos decir que es una suerte que un obrero pueda disfrutar de las comodidades que antes les estaban reservadas sólo a las clases altas, las clases improductivas, las clases consumidoras. No obstante, ese consumo —inducido por la presión cultural e ideológica— se ha convertido muchas veces en la finalidad del trabajador y en un instrumento de la economía. Lo que por lógica significa que el individuo-herramienta se ha convertido en un medio de la economía como individuo-consumidor.

En casi todos los países desarrollados o en vías de ese “modelo de desarrollo”, los muebles que invaden los mercados están pensados para durar pocos años. O pocos meses. Son bonitos, tienen buena vista como casi todo en la cultura del consumo, pero si los miramos fijamente se rayan, pierden un tornillo o quedan en falsa escuadra. Ahora resulta un exotismo aquella preocupación de mi familia de carpinteros por mejorar el diseño de una silla para que durase cien años. Pero los nuevos muebles descartables no nos preocupan mayormente porque sabemos que han costado poco dinero y que, en dos o tres años vamos a comprar otros nuevos, lo que de paso da más interés y variación en la decoración de nuestras casas y oficinas y sobre todo estimulan la economía del mundo. Según la teoría en curso, lo que tiramos aquí ayuda al desarrollo industrial en algún país pobre. Por eso somos buenos, porque somos consumidores.

No obstante, esos muebles, aún los más baratos, han consumido árboles, han quemado combustible en su largo viaje desde China o desde Malasia. La lógica de “tírelo después de usar”, que es lo más razonable para una jeringa de plástico, se convierte en una ley necesaria para estimular la economía y mantener el PBI en perpetuo crecimiento, con sus respectivas crisis y fobias cuando su caída provoca una recesión del dos por ciento. Para salir de ella hay que aumentar la droga. Sólo Estados Unidos, por ejemplo, destina billones de dólares para que sus habitantes vuelvan a consumir, a gastar, para salir de la locura de la recesión y así el mundo pueda seguir girando, consumiendo y desechando.

Pero esos desechos, por baratos que sean —el consumismo está basado en mercaderías baratas, desechables, que hace casi inaccesible el reciclaje de productos duraderos— poseen trozos de madera, plástico, baterías, caños de hierro, tornillos, vidrio y más plástico. En Estados Unidos todo eso y algo más va a la basura —aún en este tiempo llamado “de gran crisis” por razones equívocas— y en los países pobres, los pobres van en busca de esa basura. A la larga, quien termina consumiendo toda la basura es la naturaleza mientras la humanidad sigue poniendo en suspenso sus cambios de hábitos para salir de la recesión primero y para sostener el crecimiento de la economía después.

Pero ¿qué significa “crecimiento de la economía”, ese dos o tres por ciento que obsesiona al mundo entero, de Norte a Sur y de Este a Oeste?

El mundo está convencido de que se encuentra en una terrible crisis. Pero el mundo siempre estuvo en crisis. Ahora es definida como crisis mundial porque (1) procede y afecta la economía de los más ricos; (2) el paradigma simplificado del desarrollo ha irradiado su histeria al resto del mundo, restándole legitimidad. Pero en Estados Unidos las personas siguen inundando las tiendas y los restaurantes y sus recortes no llegan nunca al hambre, aun en la gravedad de millones de trabajadores sin trabajo. En nuestros países periféricos una crisis significa niños en la calle pidiendo limosna. En Estados Unidos suele significar consumidores consumiendo un poco menos mientras esperan el próximo cheque del gobierno.

Para salir de esa “crisis”, los especialistas se exprimen el cerebro y la solución es siempre la misma: aumentar el consumo. Irónicamente, aumentar el consumo prestándole a la gente común su propio dinero a través de los grandes bancos privados que reciben la ayuda salvadora del gobierno. No se trata solo de salvar algunos bancos, sino, sobre todo, de salvar una ideología y una cultura que no sobreviven por sí solas sino en base a frecuentes inyecciones ad hoc: estímulos financieros, guerras que impulsan la industria y controlan la participación popular, drogas y diversiones que estimulan, tranquilizan y anestesian en nombre del bien común.

¿Realmente habremos salido de la crisis cuando el mundo retome un crecimiento del cinco por ciento mediante el estímulo del consumo en los países ricos? No estaremos preparando la próxima crisis, una crisis real —humana y ecológica— y no una crisis artificial como la que tenemos hoy? ¿Realmente nos daremos cuenta que ésta no es realmente una crisis sino sólo una advertencia, es decir, una oportunidad para cambiar nuestros hábitos?

Cada día es una crisis porque cada día elegimos un camino. Pero hay crisis que son una larga una via crusis y otras que son críticas porque, tanto para oprimidos como para opresores significa una doble posibilidad: la confirmación de un sistema o su aniquilación. Hasta ahora ha sido lo primero por faltas de alternativas a lo segundo. Pero nunca hay que subestimar a la historia. Nadie hubiese previsto jamás una alternativa al feudalismo medieval o al sistema de esclavitud. O casi nadie. La historia de los últimos milenios demuestra que los utópicos solían preverlo con exagerada precisión. Pero como hoy, los utópicos siempre han tenido mala fama. Porque es la burla y el desprestigio la forma que cada sistema dominante ha tenido siempre para evitar la proliferación de gente con demasiada imaginación.

Autor imagen: TRIBUNA HISPANA

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