viernes, 7 de noviembre de 2008

NO REFUNDEMOS EL CAPITALISMO, CONSTRUYAMOS EL SOCIALISMO

¿Nuevo capitalismo? ¡No!
Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia.

Federico Mayor Zaragoza
Francisco Altemir
José Saramago
Roberto Savio
Mario Soares
José Vidal Beneyto

Octubre 28, 2008

Para que continue la reflexión, el Manifiesto abre por un día más el Cuaderno.

Hace unos días varias personas de distintos países y posiciones políticas suscribimos el texto que copio a continuación. Es una llamada de atención, una protesta, la expresión de la alarma que sentimos ante la crisis y las posibles salidas que se barajan. No podemos ser cómplices. José Saramago.



"¿Nuevo capitalismo?" Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia

La crisis financiera esta de nuevo aquí destrozando nuestras economías, golpeando nuestras vidas. En la última década sus sacudidas han sido cada vez más frecuentes y dramáticas. Asia Oriental, Argentina, Turquía, Brasil, Rusia, la hecatombe de la Nueva Economía, prueban que no se trata de accidentes fortuitos de coyuntura que transcurren en la superficie de la vida económica, sino que están inscritos en el corazón mismo del sistema.


Esas rupturas que han acabado produciendo una funesta contracción de la vida económica actual, con el aumento del desempleo y la generalización de la desigualdad, señalan la quiebra del capitalismo financiero y significan la definitiva anquilosis del orden económico mundial en que vivimos. Hay pues que transformarlo radicalmente.


En la entrevista con el Presidente Bush, Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, ha declarado que la presente crisis debe conducir a "un nuevo orden económico mundial", lo que es aceptable, si éste nuevo orden se orienta por los principios democráticos –que nunca debieron abandonarse – de la justicia, libertad, igualdad y solidaridad.


Las "leyes del mercado" han conducido a una situación caótica que ha requerido un "rescate" de miles de millones de dólares, de tal modo que, como se ha resumido acertadamente, "se han privatizado las ganancias y se han socializado las pérdidas". Han encontrado ayuda para los culpables y no para las víctimas. Es una ocasión histórica única para redefinir el sistema económico mundial en favor de la justicia social.


No había dinero para los fondos del Sida, ni de la alimentación mundial… y ahora ha resultado que, en un auténtico torrente financiero, sí que había fondos para no acabar de hundirse los mismos que, favoreciendo excesivamente las burbujas informáticas y de la construcción, han hundido el andamiaje económico mundial de la "globalización".


Por eso es totalmente desacertado que el Presidente Sarkozy haya hablado de realizar todos estos esfuerzos con cargo a los contribuyentes "para un nuevo capitalismo"!… y que el Presidente Bush, como era de esperar en él, haya añadido que debe salvaguardarse "la libertad de mercado" (¡sin que desaparezcan los subsidios agrícolas!)…


No: ahora debemos ser "rescatados" los ciudadanos, favoreciendo con rapidez y valentía la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo global, en que esa vergüenza colectiva de inversión en armas de 3 mil millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre más de 60 mil personas, sea superada. Una economía de desarrollo que elimine la abusiva explotación de los recursos naturales que tiene lugar en la actualidad (petróleo, gas, minerales, coltán…) y se apliquen normas vigiladas por unas Naciones Unidas refundadas -que incluyan al fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial "para la reconstrucción y el desarrollo" y a la Organización Mundial del Comercio, que no sea un club privado de naciones, sino una institución de la ONU- que dispongan de los medios personales, humanos y técnicos necesarios para ejercer su autoridad jurídica y ética eficazmente.


Inversiones en energías renovables, en la producción de alimentos (agricultura y acuicultura), en la obtención y conducción de agua, en salud, educación, vivienda,… para que el "nuevo orden económico" sea, por fin, democrático y beneficie a la gente. ¡El engaño de la globalización y de la economía de mercado debe terminarse! La sociedad civil ya no será espectador resignado y, si es preciso, pondrá de manifiesto todo el poder ciudadano que hoy, con las modernas tecnologías de la comunicación, posee.


¿"Nuevo capitalismo"? ¡No!

Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia.

Federico Mayor Zaragoza
Francisco Altemir
José Saramago
Roberto Savio
Mario Soares
José Vidal Beneyto

sábado, 1 de noviembre de 2008

La larga marcha de la crisis económica capitalista


Según Marx la crisis económica es tan "normal" en la evolución capitalista como el auge o la recuperación, y ella juega el papel de restaurar los equilibrios perdidos a costa de una destrucción de fuerzas productivas.

Antes de reseñar lo ocurrido hasta aquí es conveniente recordar dos aspectos muy relacionados con la actual crisis financiera mundial.

El primero es el esencial planteamiento de Carlos Marx acerca del carácter cíclico del sistema capitalista, lo que significa su movimiento periódico a través de fases, de las cuales una es la crisis económica.

Según Marx la crisis económica es tan ''normal'' en la evolución capitalista como el auge o la recuperación, y ella juega el papel de restaurar los equilibrios perdidos a costa de una destrucción de fuerzas productivas.

La crisis no es una anormalidad, sino una regularidad que en la peculiar naturaleza de ese sistema, equivale a un desagradable, destructor y necesario purgante que después de destruir empresas, causar ruina, provocar desempleo, facilita una nueva etapa de crecimiento económico basado en la reconstrucción de lo destruido.

En su historia, el sistema ha sufrido cientos de crisis económicas a partir de 1825 cuando Marx registra la primera de ellas, pero no todas han tenido iguales características.

Unas fueron ligeras desaceleraciones del crecimiento, otras fueron más profundas en cuanto a ruina y desempleo y en otras, a medida que las finanzas fueron desempeñando un papel mayor en la mecánica capitalista, los factores financieros adquirieron mayor importancia.

Si para Marx las crisis eran de superproducción o sobreproducción debido a una acumulación de mercancías producidas que no encontraban comprador porque los ingresos de la mayoría de los compradores (obreros asalariados) se retrasaban respecto a la dinámica productiva empujada por el afán de ganancia.

Ya con el surgimiento del imperialismo y el crecimiento del papel de las finanzas, las crisis capitalistas incorporan un nuevo factor que apenas existía en época de Marx y sólo en pequeño grado en época de Lenin: el peligro de las burbujas financieras capaces de destruir la estructura de las finanzas, lesionar gravemente el crédito y por esa vía llegar a provocar un desplome de la demanda real y desembocar en una crisis de efectos como los anunciados en el análisis pionero de Carlos Marx.

La crisis económica que acompañó a la Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue parcialmente el estallido de una burbuja financiera y la crisis de 1929-33 (la más profunda y abarcadora hasta el presente) fue un estallido de ese tipo, que desplomó el crédito.

Esta misma, derrumbó la demanda real y abrió camino a lo que se conoce desde entonces como la Gran Depresión de los años 30, la cual sólo encontró ''solución'' completa con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, la destrucción de Europa y Japón, y la posterior reconstrucción de posguerra.

Un segundo aspecto a recordar es el significado de una burbuja financiera. Para hacerlo es necesario tener en cuenta la diferencia entre la economía real y la economía especulativa.

La economía real es aquella en la que se crean bienes y servicios que satisfacen necesidades humanas, en la que se invierte trabajo creador de valores de uso y valores de cambio, que aplica tecnologías y las desarrolla, que alimenta el crecimiento económico real.

En tanto, la economía especulativa es la compra venta de títulos de valor en sucesivas compras y ventas de papeles, que van creando cadenas de ganancias especulativas en cada operación y también cadenas de deudas, sin que agreguen valor o valor de uso en términos reales. Esta tiende a alejarse de la economía real y crear una dinámica propia, a medida que la especulación crece.

No pocos economistas (en especial John Maynard Keynes) han llamado la atención sobre la peligrosidad de las burbujas financieras, las cuales tienden a estallar si la especulación no es controlada dentro de límites.

Ese control debe hacerlo el Estado mediante la regulación del sector financiero y con la política tendiente a favorecer la inversión productiva en economía real por encima de la inversión financiera especulativa, y ésta fue la esencia de la política keynesiana aplicada en Estados Unidos a partir del gobierno de Roosevelt y que se hizo predominante en el mundo aproximadamente hasta 1980.

Con la opción del neoliberalismo como política económica predominante, el sector financiero y la especulación encuentran la fórmula ideal para sus intereses.

La desregulación financiera se impuso y consistió esencialmente en eliminar toda regulación o restricción al libre movimiento del capital (en especial en forma financiera), incluyendo las regulaciones sobre seguridad y transparencia en las operaciones bancarias.

Se inició una etapa en la que las regulaciones de la era keynesiana fueron barridas y se permitió la disminución de las reservas bancarias de garantía, la retirada de ciertos tipos de pasivos de los balances de las entidades financieras ocultando el verdadero estado de ellas.

Igualmente que el funcionamiento de los paraísos fiscales, las abusivas acciones de las agencias calificadoras de riesgo y en consecuencia, la especulación desenfrenada con todo lo susceptible de rendir una ganancia apostando a un precio futuro en la economía de casino que domina el llamado mercado financiero globalizado y cuyo centro es la economía de Estados Unidos.

La especulación con petróleo, alimentos, materias primas, tasa de cambio de monedas y muchas otras cosas se convirtió en la tendencia dominante porque en ella se obtenían ganancias muy elevadas, rápidas y fáciles.

La crítica marxista y no marxista a las burbujas financieras señala dos graves daños que ellos provocan.

Uno de ellos es que tienden a estallar, porque su lógica consiste en que las operaciones especulativas son más rentables cuanto más arriesgadas e inseguras y además crean adicción pues obligan a aumentar la masa de dinero y la cadena de deudas involucradas, hasta que dicha cadena se quiebra en algún punto por deudas no pagadas y la armazón especulativa se desploma con un efecto muy peligroso de arrastre sobre las instituciones financieras y probable contracción del crédito.

El otro efecto dañino de las burbujas especulativas no es tan espectacular como el estallido, pero no es menos perjudicial para el capitalismo, porque consiste en que masas crecientes del capital dejan de invertirse en la economía real donde se crea empleo, tecnologías y valores.

Para desviarse hacia la colocación especulativa en forma líquida, en una actividad parasitaria y así minando el potencial de crecimiento de la inversión de capital.

Ignorando los peligros de la especulación desenfrenada, el neoliberalismo continuó avanzando en la desregulación financiera.

En 1999 fue aprobada por el Congreso de Estados Unidos y firmada por William Clinton el Acta para la Modernización de los Servicios Financieros, que fue la derogación de los controles sobre las finanzas y las operaciones bancarias que quedaban todavía vigentes de la época keynesiana y que fueron establecidos al calor de las experiencias de la gran crisis de 1929.

En el año 2001 ocurrió un episodio de estallido de una burbuja financiera en el sector de la informática en Estados Unidos, que puede considerarse el antecedente inmediato de la crisis actual.

En esa ocasión quebraron grandes empresas como Enron, World Com y otras, explotaron escándalos de contabilidad
fraudulenta.

En el caso de Enron, algunos miles de pensionados vieron esfumarse sus pensiones al caer desplomados los fondos de pensiones vinculados en Bolsa a la cotización de las empresas en bancarrota.

Fue un claro alerta de peligro, pero el gobierno Bush no adoptó decisión alguna y la burbuja financiera no se controló, sino que simplemente se trasladó hacia el sector inmobiliario, adquirió un tamaño mucho mayor y finalmente comenzó a estallar en agosto de 2007, dando lugar al inicio de la crisis financiera actual.

Lo ocurrido hasta ahora es el estallido de la burbuja financiera en el sector inmobiliario de Estados Unidos, su impacto de derrumbe sobre el mercado financiero de ese país es una línea ascendente de crisis, hasta obligar al gobierno Bush a renegar en los hechos de su dogma neoliberal, nacionalizar entidades financieras y presentar el más costoso plan de salvamento de las entidades en bancarrota que jamás un gobierno haya presentado.

Han caído en quiebra los cinco grandes bancos de inversión (en realidad de inversión especulativa) que fueron el brillante símbolo de la floreciente industria de la especulación desbordada: Lehman Brothers, Merril Lynch, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bearns y Stern.

Algunos de ellos como Lehman Brothers tenían 158 años de existencia y habían logrado sobrevivir a la crisis de los años 30.

De ellos quedan apenas con vida recortada Morgan Stanley y Goldman Sachs, actuando ahora como simples bancos comerciales, y sin hacer operaciones de titularización de valores que fueron su gran centro de operaciones especulativas.

Entraron en quiebra las dos enormes agencias inmobiliarias conocidas como Fannie Mae y Freddy Mac que financiaban la mitad de las viviendas norteamericanas y fue necesario que el gobierno las interviniera y refinanciara con 200 mil millones de dólares para evitar su colapso total.

Entró en quiebra la gran entidad aseguradora de hipotecas American International Group (AIG) y fue necesario que el gobierno la interviniera y refinanciara con 85 mil millones de dólares.

Entró en quiebra el gran banco comercial Washington Mutual, uno de los mayores de Estados Unidos.

En Estados Unidos están en quiebra otra veintena de bancos comerciales y un centenar están bajo examen de supervivencia por la Corporación Federal de Seguros de Depósitos.
En Europa el gobierno inglés se ha visto forzado a nacionalizar dos importantes bancos y en ese país han quebrado cuatro bancos, dos en Dinamarca, dos en el Benelux y cinco en Alemania.

La gravedad de la situación ha hecho que los Bancos Centrales de los principales países desarrollados inyecten dinero en grandes cantidades a la circulación para impedir la parálisis en vista de la tendencia a la contracción del crédito.

La Reserva Federal (Banco Central) de Estados Unidos ha inyectado varios cientos de miles de millones de dólares desde que comenzó la crisis y otros bancos hacen algo similar.

Solamente el día 1 de octubre el Banco Central Europeo inyectó 50 mil millones de dólares, el Banco de Inglaterra 30 mil millones, el Banco Suizo 10 mil millones y el Banco de Japón 5 mil 300 millones.

Por la dimensión de lo ocurrido, es la crisis financiera actual la más severa crisis capitalista desde 1929 y abre una interrogante hacia adelante en cuanto a su duración e intensidad.
Estas pueden ser aun mayores que entonces si se tiene en cuenta que la burbuja es mucho mayor que aquella y es superior el grado de globalización que hoy existe, lo que significa mayor capacidad de difusión de la crisis entre economías mucho más interconectadas por los hilos del mercado financiero globalizado.

En forma muy abreviada, se trata de la típica razón que hace estallar las burbujas financieras: ellas crecen impulsadas por la elevada ganancia en operaciones cada vez más arriesgadas, y por la ausencia de controles, hasta que algún agente no puede pagar y comienza el derrumbe en cascada.

En el sector inmobiliario de Estados Unidos el proceso es muy claro. Allí creció la compra venta de casas y de hipotecas sobre ellas, al calor de las apuestas especulativas sobre el precio futuro de las viviendas y creó una realidad magnífica a corto plazo para los involucrados, aunque temporal y peligrosa.

En esos años el precio de las casas crecía de año en año, de tal modo que era muy fácil pedir una hipoteca, pues el aumento de precio de la casa compensaba rápidamente el costo de la hipoteca.
Fue un mecanismo eficaz para estimular el consumismo de la población norteamericana que en los créditos hipotecarios encontraba el financiamiento para hacer compras crecientes a cuenta de la vivienda, cuyo precio crecía de año en año.

A su vez, las entidades financieras tomaban las hipotecas y las convertían en activos, las titularizaban o convertían en títulos de valor y las vendían y revendían con márgenes de ganancia en operaciones cada vez más lucrativa y riesgosas.

Los vendedores de hipotecas las ofrecían con crecientes facilidades, pues la especulación así lo pedía para aumentar la masa de operaciones y se llegó a los llamados ''créditos subprime'' o ''créditos por debajo de la norma de calidad'', que no son otra cosa que créditos concedidos a prestatarios que en condiciones normales nunca lo hubieran obtenido, pues no podrían demostrar solvencia para respaldarlo.

Bajo el impulso especulativo las entidades financieras hoy en quiebra elaboraron instrumentos debidos a la audacia de la ingeniería financiera que elevaron la ganancia y el riesgo a extremos máximos.

Un ejemplo son los llamados CDO (Collaterized Debt Obligations) que son papeles o títulos de valor que le ofrecen a su comprador el derecho a un rendimiento financiero derivado de un título o paquete cuya composición es opaca, o sea, que no se conocen sus ingredientes internos.
Se trata de títulos que proceden de una titularización anterior y aun de otras anteriores, esto es, títulos basados en títulos anteriores, en los cuales los componentes sucesivos que entran en el compuesto han quedado oscurecidos.

Esto significa que se han difundido por el mercado financiero globalizado una cantidad no precisada de títulos ''podridos'' o portadores de créditos subprime incobrables, en forma encubierta, bajo las astucias de la ingeniería financiera y la falsa respetabilidad de las entidades que están ahora en quiebra.

Esto hace del mercado financiero globalizado -que se extienda por todo el planeta- una especie de campo minado en el que explotan por doquier estos valores ''podridos'' que la especulación y el neoliberalismo difundieron y que no se sabe exactamente dónde y en manos de quién se encuentran.

Las primeras expresiones de crisis comenzaron en agosto de 2007 y en casi 14 meses transcurridos desde entonces, ella se ha ido agravando hasta llegar a la desesperada solicitud de salvamento hecha por el gobierno de Estados Unidos al Congreso, después de fracasar las sucesivas inyecciones de liquidez aplicadas durante un año.

La profundidad de una crisis económica generada a partir de la explosión de una burbuja financiera depende de su extensión a la economía real. Si la burbuja sólo provoca pérdidas en entidades financieras, y descensos momentáneos en la Bolsa, la crisis resulta contenida y no trasciende en gran escala a la economía real, el problema no es tan grave.

El resultado es la pérdida financiera que puede ser cuantiosa e incluso alcanzar millones de millones de dólares, pero si no toca con fuerza a la economía real, no pasa de ser una simple crisis financiera, como lo que ocurrió en el sector de la informática en Estados Unidos en el año 2001.

Esto no significa que exista un muro divisorio absoluto entre economía real y financiera, pues en la práctica los grandes conglomerados transnacionales tienen ambas actividades dentro de su estructura y en líneas generales, la afectación en una de ellas repercute en la otra, pero lo que marca la diferencia entre una crisis financiera y una crisis de mayor calibre, es el grado en que ella impacta a la economía real (al empleo, al consumo, la producción industrial, etc.)
y la correa de transmisión entre uno y otro ámbito de actividad es el crédito.

La desaparición o el súbito encarecimiento del crédito, que es como el aceite que permite la marcha de la economía moderna, es el factor determinante en la conversión de una crisis financiera en una crisis económica generalizada de gran profundidad.

Hasta el momento se ha registrado ya cierto impacto en la economía real de Estados Unidos, aunque se trata sólo de los primeros síntomas. En el mes de septiembre se perdieron en Estados Unidos 159 mil puestos de trabajo (la cifra mayor mensual en los últimos cinco años) y el desempleo alcanzó el 6,1 por ciento.

Es significativo que de los empleos perdidos menos del 10 por ciento, lo fueron en el sector financiero y la mayor parte lo fueron en actividades de la economía real como la industria automovilística (sus ventas cayeron un 32 por ciento en septiembre), la industria informática y la industria textil.

El 57 por ciento de los norteamericanos que poseen cuentas en bancos, teme por sus depósitos, a pesar del seguro que los cubre, el que fue elevado hasta depósitos de 250 mil dólares por el Plan de Rescate, aprobado por el Congreso y que trata de frenar el movimiento de pánico hacia una retirada de depósitos que ya se iniciaba.

El Plan rescate del gobierno de Bush.

El Plan de Rescate del gobierno de Bush ha sido aprobado para tratar de contener la crisis y evitar su amplificación, por lo que el primer elemento a analizar sería la posibilidad de que el Plan funcione.

A dicho Plan de Rescate se le pueden señalar varias deficiencias.
ïé§ su cuantía de 850 mil millones de dólares no asegura que sea suficiente para remediar la magnitud de los créditos ''chatarra''.

Algunos medios consideran que serían necesarios 5 millones de millones de dólares y la realidad es que por la sofisticación e intensidad de los papeles que empapelaron la economía norteamericana, nadie sabe la verdadera magnitud de los préstamos incobrables.

Es de observar que la reacción de la Bolsa inmediatamente después de la aprobación del rescate fue a la baja y cerró esa semana como la peor registrada en siete años, en lo que parece ser la expresión de la desconfianza en la efectividad del rescate.

Algunas fuentes informan que 2/3 de los créditos hipotecarios otorgados son incobrables.
ïé§ El rescate no aborda las causas que llevaron a la crisis, esto es, la desregulación financiera. En esas condiciones, salvar a las entidades quebradas equivale a refinanciarlas, para que sigan haciendo lo único que saben hacer: especular.

Esto se refuerza por la lógica de la explicación oficial dada por Bush y Paulson el Secretario del Tesoro, según la cual la crisis es de ''confianza'' y bastaría reflotar las entidades quebradas para que todo funcione bien de nuevo.

Echaría más leña al fuego de los desequilibrios básicos de la economía de Estados Unidos.

Con una deuda pública de 9,6 millones de millones de dólares, un déficit presupuestal de 450 mil millones antes del Plan de Rescate y un déficit comercial mayor de 600 mil millones, la puesta en circulación de 850 mil millones más no haría otra cosa que hundir más al dólar.

Esta crisis puede ser mucho más intensa que la de 1929.

Aunque algunos analistas hablan de que China pudiera compensar la caída de Estados Unidos y asumir el papel de locomotora, esto no parece posible, debido a que Estados Unidos representa el 20 por cinto del PIB mundial y en dólares se hace el 70 por ciento del comercio mundial.

Están en esta moneda el 65 por ciento de las reservas monetarias, pero más que eso, es el primer comprador mundial aventajando largamente a cualquier otro país y su mercado financiero (Wall Street) maneja más dinero que todas las Bolsas europeas juntas.

La crisis actual tiene una diferencia con el crac de la Bolsa de 1987 y el estallido de la burbuja informática en 2001, y es que ahora los activos en juego no son sólo instrumentos financieros (papeles), sino viviendas donde viven personas. En aquellos episodios de crisis no hubo colapsos bancarios y ahora el colapso es ya profundo.

Otro ingrediente de la crisis actual con gran potencial de crear malestar social, es la ruina de los fondos de pensiones convertidos por el neoliberalismo en instrumentos especulativos con administración privada.

Noticias recientes informan que los maestros del estado norteamericano de Ohio han visto evaporarse sus pensiones porque el fondo de pensiones fue invertido en entidades quebradas como Fannie Mae, Freddy Mac, AIG y Lehman Brothers.

En Suiza las cajas de pensionados reportan pérdidas por 30 mil millones de francos suizos.

En México los fondos de pensiones perdieron más de 6 mil millones de dólares y en Chile -el padre de la privatización de la Seguridad Social- se han perdido 20 mil millones de dólares.

Esta crisis plantea un desafío teórico y práctico para los marxistas, para los que defienden el socialismo y en general, los que luchan por un mundo mejor.

En ella se presentan elementos que responden al análisis marxista clásico de las crisis capitalistas; otros que entraron apenas en pequeño grado en ese análisis clásico por corresponder al capitalismo posterior a Marx y Lenin, y otros que no aparecen allí por ser fenómenos recientes.

En efecto, en esta crisis tenemos la clásica sobreproducción o superproducción marxista de mercancías que no encuentran demanda solvente (viviendas en estados Unidos y posibles capacidades industriales en China, Japón, Corea del Sur, India diseñadas para exportar hacia Estados Unidos y Europa), tenemos el estallido de una burbuja financiera en complejas condiciones de neoliberalismo y globalización que el marxismo clásico apenas alcanzó a ver en sus estadios muy iniciales, y fenómenos absolutamente nuevos como la subproducción derivada del agotamiento de recursos no renovables como el petróleo, el agua, las tierras fértiles.

Es una crisis que combina la vieja necesidad de sustitución del capitalismo por su tendencia a generar crisis económicas destructoras de fuerzas productivas, con la necesidad de supervivencia de la especie humana, en el planeta sometido a la depredación no sólo económica y social capitalista, sino a la depredación de las condiciones de vida humanas.

Los resultados socio políticos de una gran crisis económica capitalista no están predeterminados. Dependen de las fuerzas políticas actuantes y su maestría para aprovechar la coyuntura favorable derivada de la ruina, el desempleo, la pobreza, el descrédito del discurso capitalista, que una crisis implica.

De una gran crisis económica y una guerra mundial surgió la primera revolución socialista y de una gran crisis económica surgió el fascismo alemán.

Por el momento, el estado subjetivo reinante en Estados Unidos se refleja en la siguiente cita del Premio Nóbel de Economía 2001, el norteamericano Joseph Stiglitz, ex asesor económico de Clinton y ex Vicepresidente del Banco Mundial: ''Tendremos que rezar entonces para que un acuerdo (se refiere al Plan de Rescate) armado con la mezcla tóxica de intereses especiales, una economía equivocada e ideologías de derecha que generaron esta crisis, pueda dar como resultado de algún modo un plan de rescate que funcione o cuyo fracaso no provoque demasiado daño''.



(*) El autor es Director del Centro Investigaciones de
la Economía Mundial (CIEM)

viernes, 31 de octubre de 2008

Miralles titlla de "provocadors" als empresaris del sector sanitari


El coordinador general d´EUiA els acusa de “culpar els malalts mentre es nodreixen dels pressupostos públics” i anuncia que la seva formació continuarà defensant un servei de salut universal, gratuït i de qualitat

El coordinador general d´EUiA i diputat, Jordi Miralles, ha manifestat avui que les declaracions de les patronals del sector sanitari “són pròpies d´uns provocadors, que el que volen és sagnar a les persones més febles”. Segons Miralles, “voler cobrar als malalts per menjar i retallar serveis és la recepta dels que volen continuar fent més negoci d´un servei públic imprescindible”. Així mateix, ha mostrat el seu desacord respecte a la proposta de “repagament, que no copagament” que va presentar recentment la consellera Geli.

En opinió de Miralles, “el que cal en temps de crisi és invertir en serveis públics”, no pas llançar “propostes neoliberals que atempten contra el sentit comú” i que ha qualificat com “una mostra d´insolidaritat d´aquells interessats en desviar l´atenció de la ciutadania, per a què ningú es pregunti què han fet en els anys de bonança amb els diners de tots”.

Miralles ha estat contundent amb la patronal del sector: “aquestes empreses mercantils amb desmesurat afany de lucre s´atreveixen a culpar als malalts de la seva pròpia malaltia, mentre es nodreixen dels pressupostos públics via concertacions, externalitzacions, privatitzacions...”. El coordinador general d´EUiA ha deixat clar que “la gent treballadora i la que té pocs recursos, la gent gran, els aturats, els immigrants, quan van a la xarxa assistencial i als hospitals públics és per absoluta necessitat, no amb la premeditació de rebre alimentació i tractament per estalviar”.

Segons el coordinador general d´EUiA, “l´assistència a la salut és un dret inalienable conquerit per la lluita dels treballadors i treballadores”, per aquest motiu ha assegurat que la seva formació continuarà defensant, com sempre ha fet, “aquest dret, que ja hem pagat, i que ha de ser gratuït, universal, integral, igualitari i de qualitat”. La 5a Assemblea Nacional d´EUiA, que se celebra els propers dies 8 i 9 de novembre a Barcelona, “serà un fòrum per aprofundir en el debat i les propostes concretes”, ha conclòs Miralles.

lunes, 27 de octubre de 2008

PRESUPUESTOS POLINYÀ 2009


Un objetivo solidario hacia la sociedad de Polinyà, sería que en los presupuestos del 2009 no se contemple ningún incremento económico para los alcaldes y concejales de Polinyà. Es decir, proceder a la “congelación absoluta de los sueldos de los políticos liberados y las dietas de los concejales, que no están liberados".
Por supuesto, esta medida no va a resolver la crisis en el pueblo de Polinyà, pero "si que con ese gesto, el Ayuntamiento estaría expresando su solidaridad con las numerosas familias trabajadoras, que ven con grandes dificultades y desasosiego el futuro incierto de una crisis que ellos no han provocado.
A la vez, también sería lógico que se estableciera un plan de reducción del consumo municipal. Este sería en materia de representación, de propaganda, no a la cena de navidad, disminución de luces de navidad y “no castigar con los impuestos directos a los ciudadanos, de manera que se pueda sobre llevar mejor, la presente incógnita que aparece ya en numerosas familias de la población.
Incrementar las partidas a las ayudas familiares que pueden estar arrastrando grandes dificultades y que debería controlarse desde los servicios sociales municipales.
La crisis, que sí es crisis, por mucho que alguien se empeñe en negarla, exige dejar de realizar obras suntuosas y no prioritarias, revisar los ingresos de los altos y medios funcionarios de gobierno, ajustándolos de tal manera que no sean ofensivos ante la pobreza que ya aparece con toda claridad. Exigir a la casa real ejemplo. Que se reduzcan sus partidas y se destinen a las necesidades más extremas.



EL POEMA.

El gobierno como artista.

Se invierte mucho dinero en la construcción de palacios y estadios.
El Gobierno se asemeja con ello a un joven artista,
a quien el hambre no arredra cuando se trata de hacer famoso su nombre.
Además, el hambre que no arredra al gobierno es el hambre de los otros,
es decir, la del pueblo.

Bertolt Brecht.

domingo, 26 de octubre de 2008

NI COPAGO, NI REPAGO. ¡YA LO HEMOS PAGADO!


Sabíamos que la pretensión de volver a la carga en la batalla del “copago” estaba en la agenda de algunos de nuestros políticos, y en concreto, tópico y particular en la de la Consellera de Salut en Cataluña. Así lo presagiaban diversos globos sonda, encuentros y encuestas técnico-científicas varias , manifestaciones sesudas de pensantes pensadores del estado de “disfrutar ? ” del que nos venimos beneficiando todo españolit@ i/o catalanet/a la hora de requerir asistencia sanitaria, pública.
Tanto va el debate sobre la sostenibilidad del sistema público a la fuente que su universalidad accesibilidad y equidad amenazan ruptura. La irrupción violenta de la actual mega- Crisis, ha propiciado un escenario convulso y aprovechable para multitud de temas que estaban “pendientes” de lo que “políticamente” se podría calificar de una “oportuna coyuntura socio-económica”.


Es cierto que alguna gente como yo mismo , de neuronas torcidas a sinistra-izquierda y descaradamente enrojecidas, pensamos en primera instancia que a momentos difíciles y de zozobra económica y social hay que responder desde el Estado social con más y mejores prestaciones, con más garantías de protección. Y ello sobretodo para con los más débiles de la sociedad, pasando necesariamente por trabajadores/as, mujeres, jóvenes, viejos-“mayores”, inmigrantes, precari@s, parad@s, discapacitad@s, excluid@s, pobres cronificads y enferm@s, ...osease los frágiles del mundo que son/somos la gran mayoría de los que aspiramos a sobrevivir con dignidad sin cuentas en Suiza, patrimonio interesante ni acciones millonarias.
Pues NO, a la inefable Consellera Geli, socialista por socia y por lista, le ha venido la penuria económica global como anillo al dedo de disparar el gatillo privatizador. Como anilla a la pata para meterla, la esa, la pata y proponer con altavoces mediáticos y una “clac” entusiasta de la industria farmacéutica, de las compañías aseguradoras y de sanidad privada y de los profesionales más corporativizados y neoliberales del sector, la magna aspiración: EL COPAGO.
Queda visto y confirmado que la Consellera quiere pasar a la historia – negra historia esta - como la responsable de haber institucionalizado la gran OPA- fisura - grieta que abra la posterior liquidación del sistema público de salud tal como hoy lo conocemos y como en su día lo conquistamos. Abierta la ranura del copago por atención –servicio sanitario, con independencia sutil de cual sea su cuantía, especificidad o matiz cosmético, se iniciará una irremisible e imparable carrera hacia el precipicio de la mercantilización salvaje del “mercado de la salud”.
Al más puro estilo del sector mercantil norteamericano, falsamente moderno , criticado, ineficaz, injusto y denostado por la propia ciudadanía norteamericana que lo viene padeciendo y actualmente, en tiempos de crisis, definitivamente rechazado por corrupto y por generador de desigualdad y enfermedad. Los actuales candidatos made in USA, usan la campaña circense para criticar y proponer cambios, y entre esos cambios el sistema de salud/nosalud americano se lleva la palma en clamor popular- protovotante exigiendo su corrección inmediata....hacia un sistema público y universal....como el de España (sic)!!! Lastima que la SDra. Geli siga todavía seducida por tantos “vetustos- modernos” asesores del liberalismo económico y los agentes del gran empresariado del sector seguros y sanidad privada.
Porque regresando al meollo del tema. Si como declaran la finalidad no es “recaudatoria”, léase que se acepta de entrada que no es por/para que pueda corregir la economía del sistema, ¿a qué viene el argumento de la insuficiencia dineraria y su agudización por la crisis ?. Realmente el sistema requiere otro tratamiento mucho más radical- de raíz si se quiere sostener… y mejorar !!
Por una parte : Más aportación de recursos públicos- presupuestos generales del Estado-, mejor tratamiento económico del Estatut de Catalunya también en su aspecto de financiación de la salud. Por otra, reserva y utilización para la red pública de salud de esos recursos y corrección de las clamorosas desviaciones negativas en gasto farmacéutico, en tecnología de uso cuestionable, en carencias prevencionistas y excesos intervencionistas de riesgo, en privatizaciones y en externalizaciones a diestro y más diestro... Más recursos y mejor gastados. Recursos públicos con dedicación pública, con control, con gestión, con objetivo, con atención, con dotación (o provisión que dicen ahora), y titularidad, públicos. No se nos puede pedir que, habiendo trabajado y satisfecho nuestras obligaciones fiscales que nutren las arcas del Estado, “volvamos” ahora a pagar la asistencia médica cuando la necesitemos. Eso es REpago y un timo.
Si el motivo de instaurar el nefasto copago, y/o cualquier limitación de cartera de servicio o sucedáneo, obedece a la otra pretensión, como así dicen, a la voluntad disuasoria del uso del sistema y para así “moderar la demanda” , la crítica y el rechazo no pueden ser de mayor calado: solo “limitarán- moderarán- restringirán el acceso a los servicios de salud a las capas realmente más pobres de la sociedad, a las personas y colectivos más necesitados y más frágiles, más “desfavorecidos” como ahora les gusta decir. Es decir que la modalidad del pago incrementaría la desigualdad, la inequidad y liquidaría la universalidad.
No valen, no deberíamos dejar que cuelen, mentiras como puños como son la pretendida superioridad de la gestión privada, la eficacia y eficiencia de los sistemas privados-privatizados. Ni otras fórmulas más sofisticadas, edulcoradas, con anestesia populista, como son las bondades de lo “mixto”, lo complementario ( tu pones un poco y yo pongo otro poco- de lo tuyo !!). No valen aquí propuestas de reequilibrio fiscal y corrección impositiva usando la precariedad en salud como falso mecanismo redentor que incrementa las aportaciones de los que sí tienen versus a las menores aportaciones de los que no tienen (pero a quienes, aun así, vamos a dar una atención básica y caritativa- modelo USA- en pro de una conciencia social tranquilizada). Si quieren incrementar la aportación de los más ricos, ¡ OJALÁ ! que lo hagan por la vía fiscal y de los impuestos directos.
El copago “simbólico” no vale para recaudar y sí para empozoñar y liquidar el sistema público, integral y universal de salud a costa de segregar, penalizar y discriminar a los más pobres.
Si insisten en imponerlo, se hará necesaria una movilización masiva de la sociedad y una confrontación de tal envergadura que se hará visible lo irreconciliable de los intereses públicos y sociales frente a los privados y mercantiles. No hay otra lectura y que nadie se deje llevar por perversos sentimientos generados de autoinculpación. Los enfermos no “abusan” de la sanidad, y en todo caso es responsabilidad de los políticos enseñarles para que sepan usarla mejor, una vez hayan escuchado (no solo oído) sus percepciones, sus argumentos y sus necesidades. Si consiguen abrir una fisura conceptual, la hemorragia ulterior está asegurada, y las pérdidas pueden resultar irreversibles por muchos años. ¿COPAGO ? ¡Ni mentarlo !!

viernes, 17 de octubre de 2008

Libros de Karl Marx se venden más que nunca en medio de crisis financiera


El editor alemán Jorn Schütrumpf, especialista en literatura comunista, afirma que el autor está "de moda" ante la situación bursátil mundial.
Viernes 17 de Octubre de 2008
FRANKFURT.- Si los libros de Karl Marx están de moda o responden a una búsqueda de respuestas frente a la crisis financiera es una incógnita, pero lo cierto es que nunca se vendieron tanto, afirmó Jorn Schütrumpf, editor alemán especializado en literatura comunista.

"Desde 2005, mi volumen de negocios no ha dejado de aumentar", afirmó este hombre vestido íntegramente de negro con una barba cuidada, que dirige la editorial berlinesa Karl Dietz Verlag, en su estand en la Feria del Libro de Frankfurt, que cerrará sus puertas el domingo.

Detrás de él se ve su "best-seller": una cuidadosa edición con la tapa azul oscuro del "Capital", la "biblia" del marxismo, redactada por Karl Marx y Friedrich Engels, cuya primera parte fue publicada en 1867.

"En 2005 vendí 500 ejemplares, en 2006 unos 800 y en 2007, 1.300. En los primeros nueve meses de 2008 vendí ya 1.500. Las cifras en valores absolutos no son impresionantes, pero el progreso, sí", afirmó el editor a la AFP.

"Por supuesto, que hay una moda, sobre todo porque muchos jóvenes compran el libro que nunca leerán, pues es una lectura sumamente ardua y exigente", afirma Schütrumpf, rodeado por fotografías del filósofo alemán y de la emblemática figura del socialismo alemán Rosa de Luxemburgo.

"Pero también distingo un verdadero movimiento de retorno a la lectura de Marx", se congratula este editor alemán.

En momentos en que el mundo está al borde de la recesión, Schütrumpf afirma: "Una sociedad que siente nuevamente la necesidad de leer a Karl Marx, es una sociedad que se siente mal".

martes, 14 de octubre de 2008

INTERVENCIÓN EN EL SENADO, ANTE EL MINISTRO MORATINOS, SOBRE LA SITUACIÓN EN AMÉRICA LATINA

El señor NUET I PUJALS: Es Nuet, que significa desnudo
en catalán. (Risas.)
Muchas gracias, señor presidente.
Le doy también a usted la bienvenida, señor ministro,
en nombre de mi grupo parlamentario, grupo parlamentario
que usted conoce bien. Es un grupo plural, lo compartimos
cuatro formaciones políticas: el Partido de los
Socialistas de Cataluña, Esquerra Republicana de Catalunya,
Iniciativa por Cataluña-Verdes e Izquierda Unida.
Por tanto, como no puede ser de otra forma, también tenemos
nuestros ajustes respecto de las opiniones.
De forma global, lo primero que le quiero comentar es
que nosotros nos movemos con comodidad por su discurso,
especialmente cuando es global, pero es posible que
cuando profundizamos en algún aspecto aparezca ya
algún elemento de discrepancia, que intentaré señalarle
muy respetuosamente.
Voy a comentar básicamente siete aspectos respecto a lo
que nos ha expuesto hoy. En primer lugar, espero que esté
de acuerdo conmigo en que vivimos en América Latina un
momento apasionante, y posiblemente no podríamos
encontrar en su historia reciente un momento más importante
que el que estamos viviendo en los últimos años.
Incluso el impacto que significaron en su momento la
revolución cubana o la revolución nicaragüense o el
Gobierno popular de Allende no responde a las expectativas
que en este momento se han depositado en los grandes
y profundos cambios que está viviendo buena parte del
continente, especialmente porque hemos conocido la
América Latina de la pobreza y la desigualdad —unas
naciones ricas y unos pueblos pobres o muy pobres—,
hemos conocido la América Latina de la corrupción —de
los gobiernos títeres, de las élites blancas que han gobernado
mucho tiempo en esos países, durante generaciones—,
hemos conocido la América Latina de la intervención
norteamericana, del patio trasero donde los Estados
Unidos ponían y quitaban Gobiernos y mandaban tropas
cuando lo creían conveniente, y hemos conocido la América
Latina del militarismo y de la falta de estabilidad institucional
democrática. Esa es la América Latina que
hemos conocido.
Es verdad, y usted lo señalaba, que básicamente a partir
del año 2005 —antes en algunos otros países—, han tenido
lugar toda una serie de elecciones populares y de cambios
políticos muy importantes, fruto de participaciones
masivas de los pueblos de muchos de los países de América
Latina, que han comportado nuevos gobiernos, no en
uno sino ya prácticamente en docenas de países de América
Latina, que han abandonado esa situación que vivían,
con Gobiernos títeres, y han pasado a tener Gobiernos
soberanos, con un respaldo popular —repito— que no
había existido en su historia reciente. Pensamos que ese es
un elemento realmente importante.
Por otro lado, nos parece que en este momento no solo
podemos hablar de voto, que ya es importante porque en
muchos de estos países no se votaba, sino que sobre todo
podemos hablar de participación de los de abajo, y especialmente
de que los de abajo son protagonistas de esos
cambios, porque en muchos de esos Gobiernos han pasado
a gobernar líderes, partidos y sectores sociales que
nunca habían participado en la política en esos países y
que, en la mayoría de ellos, vivían en esas situaciones de
abandono, de ostracismo, de pobreza, que antes he descrito.
Realmente el cambio es espectacular. Por supuesto,
nosotros estamos de acuerdo en que el Gobierno español
acompañe ese cambio, lo apoye desde la soberanía que
cada uno de esos países evidentemente tiene.
Usted lo decía, los últimos seis años han favorecido
también el crecimiento continuado de las economías de
estos países, economías que en este momento desempeñan
cada vez más en toda la región, y especialmente en el caso
de Brasil, un papel económico cada vez más importante a
nivel internacional. Son economías, además, que han iniciado
un camino de integración entre ellas mismas, porque
en muchos casos se daban la espalda, y estaban pensadas
más en función de los Estados Unidos y no en función de
las necesidades de los distintos países de América Latina.
Por tanto, ese crecimiento es importante, pero en este
momento, dada la diferencia de ese crecimiento, con lo
que políticamente está pasando es necesario que aquel
vaya acompañado por una mayor redistribución.
Es importantísimo que ese crecimiento se consolide y
que vaya acompañado de elementos de redistribución en el
conjunto de los países. En ese crecimiento económico participan,
por supuesto, empresas españolas. Nuestra posición
es —y usted lo sabe— que hay que exigir a las multinacionales
españolas que se adapten a las nuevas condiciones
de los países de América Latina, que se adapten al
cambio que han experimentado estos países en los últimos
años, porque ya no operan en la América Latina de los
Gobiernos títeres, operan en la América Latina de los
Gobiernos soberanos. Las empresas deben entender lo que
significa la soberanía económica y el afán de control de
los recursos propios por cada uno de los Gobiernos de
América Latina y deben cumplir con los compromisos de
responsabilidad social con los pueblos en los que operan.
El lucro que persiguen nuestras empresas tiene un límite:
el cumplimiento de la legislación y de la soberanía legal
de los países en los que operan, y estamos convencidos de
que, mediante el diálogo, las empresas españolas desempeñarán
un papel determinante en esos países, pero adaptándose,
cómo no, a las nuevas circunstancias.
Usted ha hablado de diálogo. Diálogo y cumbres, sí;
diálogo con los distintos Gobiernos de América Latina,
por supuesto. Es algo que se está haciendo con pleno respeto
a la soberanía de cada uno de esos países. Las cumbres
serán más o menos exitosas en la medida en que sigan
la agenda de las necesidades globales para ese cambio que
se está produciendo en América Latina. Si en anteriores
cumbres el objetivo principal fueron los elementos económicos,
la redistribución y las políticas sociales, es acertado
que, a través de la juventud, podamos hablar de educación,
de trabajo o de otros aspectos que en este momento
marcan las agendas —y usted lo sabe bien— de muchos
de los Gobiernos que recientemente han aparecido en países
de América Latina. Por tanto, repito, tendrán éxito las
cumbres apegadas al territorio, las cumbres apegadas al
cambio global que se están celebrando en el continente y
que se insertan en políticas y en declaraciones a las que
muchos de estos países de América Latina dan prioridad
en este momento.
Antes he comentado el pleno apoyo a las políticas de
esos países que han decidido tomar el toro por los cuernos
en lo que respecta a sus economías, a sus Constituciones y
a los cambios sociales. Señor ministro, no tenga miedo en
confrontar con la derecha cuando esta se resiste a perder
privilegios, sea la derecha en América Latina o la derecha
española, porque, por suerte, cuenta usted con la colaboración
de este humilde grupo parlamentario y con el de la
inmensa mayoría de los Gobiernos de los países de América
Latina que en este momento están plantando cara a los
antiguos privilegios, que la derecha organiza ahora de
manera distinta a como los organizó históricamente en
esos países. Le pedimos que siga en esa línea.
Quiero hacer hincapié en dos aspectos más. Primero,
adelante con el bicentenario, especialmente con diálogo.
¿Por qué? Porque si está bien hablar de América Latina o
de Iberoamérica, también lo está hablar de Indoamérica.
No olvidemos en el bicentenario el papel de los pueblos
indígenas que fueron masacrados por el imperio español.
Es una asignatura pendiente del Gobierno español, porque
en buena parte de esos países, los nuevos protagonistas del
cambio son los pueblos indígenas, olvidados históricamen-
te por los gobernantes blancos. Sin duda es un elemento a
tener en cuenta porque en caso de ser olvidado podría
aguarnos alguna fiesta de bicentenario en algún país.
Hay que abordar esos bicentenarios, esa fiesta, ese
recordatorio histórico mediante la colaboración desde la
multiculturalidad y el plurilingüismo, que en muchos de
estos países son fenómenos que se están poniendo sobre la
mesa, al lado, por supuesto, de la importancia de la lengua
española.
Finalizo mi intervención manifestando nuestra solidaridad
con el Gobierno boliviano y con su presidente, Evo
Morales. Creo que de forma muy oportuna, el 15 de septiembre,
los gobernantes de América del Sur firmaban una
declaración de Unasur de total solidaridad con el Gobierno
soberano de la república de Bolivia y con su presidente,
Evo Morales, que ha ganado recientemente un referéndum
democrático, al igual que el presidente de Ecuador,
el señor Correa. Los gobernantes, reunidos en Santiago el
15 de septiembre, expresaron su más pleno y decidido respaldo
al Gobierno constitucional del presidente de la
República de Bolivia, Evo Morales, cuyo mandato fue
ratificado por una amplia mayoría en el reciente referéndum,
y advierten de que sus respectivos Gobiernos rechazan
enérgicamente y no reconocerán ninguna situación
que implique un intento de golpe civil o de ruptura del
orden institucional, o que comprometan la integridad territorial
de la República de Bolivia.
Esa oportuna reunión del 15 de septiembre en Santiago
ha demostrado que la historia no puede volver atrás, que
en América Latina no se pueden hacer las cosas como se
hacían en el Chile de 1973, donde Pinochet, con el apoyo
de los Estados Unidos, derrocaba a un Gobierno democrático.
Las cosas han cambiado, y la solidaridad de los
países de América del Sur recuerdan a quien sea que Bolivia
es un país soberano y que el pueblo boliviano, con
sus debates y discusiones, por supuesto —también los
tuvimos aquí en el periodo de transición democrática—,
resolverá adecuadamente. Por tanto, manifestamos nuestro
pleno apoyo a Evo Morales y a la República de Bolivia,
como creo que también lo hacen su Gobierno y su
ministerio.
Muchas gracias, señor ministro, por su comparecencia.
Espero que en el turno de réplica podamos puntualizar
algún aspecto.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Nuet.

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